sábado, noviembre 30, 1996

Central Autónoma de Trabajadores (CAT):

“Luchamos por transformar la cultura que hoy domina en Chile”

La Central Autónoma de Trabajadores (CAT) se constituyó en noviembre del año pasado, con una adhesión, según sus dirigentes, de más de 100 mil trabajadores. Continuadora de las organizaciones que han aglutinado al movimiento de trabajadores humanistas cristianos, está afiliada a la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), y, por su intermedio, a la Central Mundial de Trabajadores (CMT), entidades de igual orientación.


Por Cristian Sotomayor
El movimiento de trabajadores humanistas cristianos tiene una basta trayectoria en nuestro país: primero fue la Asich (Acción Sindical Chilena), luego, el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), a continuación, el Consejo Coordinador de Trabajadores (CCT) y, ahora, la Central Autónoma de Trabajadores (CAT). Ésta se presenta a sí misma como una alternativa respecto de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la que, según el nuevo conglomerado, habría perdido su autonomía frente al gobierno y a los partidos políticos.
Entrevistamos a Gladys Ramírez y Enrique Aravena, secretaria y sub secretario general, respectivamente, sobre los orígenes y propuestas de esta nueva organización del mundo sindical.

-¿Cómo surgió la Central Autónoma de Trabajadores?

-A través de un proceso bastante largo y complejo -indicó Gladys Ramírez-. Partimos en 1993, pensando en cómo resolver el problema de la debilidad del movimiento sindical. Hubo una serie de reuniones con los dirigentes del Consejo Coordinador de Trabajadores (CCT), que fueron analizando la realidad nacional en el ámbito sindical. Nos dimos cuenta de que aquí había un gran vacío, un gran problema: el hecho que la única central de trabajadores chilena, la CUT, tuviera solamente afiliado al 40% de los trabajadores sindicalizados (que son el 13% de la fuerza laboral).
El CCT tiene sus raíces en el FUT, Frente Unitario de Trabajadores, y el FUT tiene, a su vez, sus raíces en la Asich (organización auspiciada por el Padre Hurtado), un movimiento de trabajadores humanistas cristianos. El CCT operó fundamentalmente entre fines de la dictadura y en los primeros seis años de gobierno concertacionista, como una corriente dentro de la CUT.
La CAT nace de la debilidad del movimiento sindical y, a la vez, como una exigencia de sus miembros. Tenemos alrededor de 100 mil trabajadores afiliados, que necesitaban un referente más activo, más luchador. El CCT todavía estaba coordinando la lucha de estos sectores de trabajadores, pero, como un referente representativo, le faltaba un poco de fuerza.
La gota que derramó el vaso fue la afiliación de la CUT a la CIOSL (Confederación Internacional de Organismos Sindicales Libres), puesto que encasillaba a la central en una determinada línea (reformista y moderada). En ese sentido, los trabajadores fuimos analizando; tuvimos una reunión primero en Mendoza, donde discutimos sobre la necesidad y los problemas que podría significar crear una nueva central.
Después de esta reunión, se planteó en un congreso en Cartagena, en septiembre de 1994, y allí los trabajadores acordaron, por un 70% aproximadamente, formar la Central Autónoma de Trabajadores. Y después empezó una serie de sesiones de trabajo para organizar el congreso constituyente, que se realizó entre los días 14 y 17 de noviembre de 1995.
Esta central nació bajo el principio de que es independiente de partidos políticos y de gobiernos. Nuestras raíces están en el humanismo cristiano, y esa es la base fundamental de nuestra central-.

-¿Qué les parecen las acusaciones de la CUT, de divisionismo en el movimiento laboral?

-Aquí en Chile existe, en el movimiento de trabajadores organizados, una tradición histórica de la unidad, pero la unidad depende de cómo la entendamos. Puede ser en función de objetivos, de una lucha, de fines, de metas, de propósitos. Pero, aquí se había entendido la unidad como en función de tener una sola agrupación, y eso no representaba realmente a todos los sectores de los trabajadores organizados. Y también está el desafío de agrupar a los miles de trabajadores que se sienten todavía atemorizados.
Nosotros, como alternativa, pretendemos fortalecer al movimiento sindical, buscamos ir más allá de una pelea reivindicativa; lo nuestro es una lucha por transformar la cultura que existe actualmente en nuestro país, la cual ha sido traída por el modelo socio económico neo liberal, que no es nuestra. Queremos rescatar nuestras tradiciones, y hacer un sindicalismo propio, autónomo, basado en valores y principios humanistas cristianos-.

¿Sindicalista o consejero de partido?

-¿Qué los hace ser a ustedes una alternativa de referencia para los trabajadores?

-Hay como dos o tres ideas fuerzas –contestó Enrique Aravena- que marcan la diferencia. La primera, hubo un diagnóstico de la realidad nacional, la problemática de los trabajadores, la legislación laboral, la política económica del gobierno, del movimiento que ha generado la Central Unitaria. Un diagnóstico de temas tan puntuales, como fue el Acuerdo Marco con los empresarios, cuando se recuperó la democracia en nuestro país, que marca un poco esta política del dejar hacer, y dentro del esquema, ver lo posible que hay para hacer cambios que beneficien a los trabajadores. Cuando se creó el FUT o la Coordinadora Nacional Sindical, antes de llegar al establecimiento de la CUT, hasta ese minuto eran los trabajadores quienes dirigían y elegían a sus dirigentes, sus representantes. Hasta ahí estábamos todos unidos y valía la pena mantener el esfuerzo por la Central Unitaria. ¿Cuándo encaja, entonces el tema de la autonomía? Encaja, por ejemplo, cuando vemos que hoy día ya los partidos más importantes, tanto el PDC, como la alianza PPD-PS y el PC han designado quienes son los dirigentes y los representantes de la CUT; ahí te planteas la otra diferencia. La diferencia está en que esta central (la CAT) fue generada de las propias organizaciones que la conducen. Es más, se definió, en su congreso constituyente, que no más de un dirigente por cada organización se postulaba al evento. Qué significa eso, significa el respeto a las minorías, de esas mayorías que eventualmente pudieran haber ostentado el poder de esta central. Me explico, por ejemplo, mi sindicato, yo provengo del Banco Santander, no tenemos más de 300 socios, y aquí hay organizaciones como la del sector de los paramédicos, que tienen más de ocho mil afiliados, como la Anfup (funcionarios de Gendarmería) de donde proviene Gladys, que tiene como cinco mil… y cada una llevó un solo representante al congreso, para darle este marco de representatividad.
Cuando tú generas, a partir de las propias organizaciones, los líderes, eso no significa que ellos no tengan una militancia política, la diferencia está en que aquí en la CAT ni el PDC ni el PPD-PS ni el PC -partidos como cúpula-, van a definir quienes van a ser los que van a conducir esta organización; ese es el concepto que nosotros queremos darle. Por qué esto, porque, definitivamente, los dirigentes, por ejemplo, de la CUT, los que tienen la conducción de la CUT, son todos consejeros dentro de los propios partidos políticos. Piensa tú en lo siguiente: si dentro de la organización máxima de los trabajadores, la CUT, ponte tú que hayan diez demócrata cristianos, por decir una cifra. Esos diez forman parte de un consejo del PDC de más de 40 o 50 personas, y si tú tocas temas de actualidad nacional, temas que vienen a afectar al conjunto de los trabajadores, tu voto es uno, como representante dentro del partido, es uno más, no vale por los 100, 300 o 700 mil trabajadores que se están representando a través de ti. Entonces, no has definido tu rol, y cuál es, el de dirigente sindical o el de ser consejero del partido político, tal o cual, no importa. Entonces, eso te hace ser más representativo frente a la base. Es como fue el origen del movimiento obrero en Chile, de los tiempos de Recabarren, de Clotario Blest, que son la historia del movimiento sindical, y ellos la tenían muy clara.
Como definición política, somos contrarios absolutamente al modelo neoliberal. No le vamos a hacer ni cosquillas al modelo como central solos, sino que en la medida que generemos credibilidad, que generemos proyectos claros y concretos, alternativas de solución, ayudados en este ámbito por universidades o centros de estudios. Queremos mutuamente avanzar en este cambio de la sociedad; tal vez no lo vamos a lograr en tres o cuatro años, pero tenemos que empezar ahora, y va a depender del cambio de cultura de la gente. Hoy día no hay educación cívica, no hay un canal de comunicaciones para el pueblo, para el trabajador chileno. Al chileno hoy día le da lo mismo votar por quien o por cualquiera, porque dice: al final yo tengo que trabajar, porque si no trabajo no como, y si no como, no vivo. No hay una orientación que efectivamente lleve y abanderice los cambios.-

-Otra diferencia que tiene nuestra central, -agregó Gladys Ramírez- es que somos abiertos, o sea, abiertos a distintas organizaciones; no solamente tenemos sindicatos, y asociaciones del sector público. Tenemos también movimiento poblacional, tenemos las agrupaciones de pensionados, y estamos abiertos a todo tipo de organización que esté de acuerdo con nuestra propuesta; que desee provocar transformaciones en este modelo socio económico y cultural en que hoy día estamos insertos. En esa medida, queremos ser un poco orientadores de la política del gobierno; no queremos estar ni en contra ni a favor del gobierno, si no que buscamos que el gobierno definitivamente escuche a los trabajadores, que el gobierno sepa que son los trabajadores los que mueven el país, que son los que eligen a los políticos. Porque en este momento ha habido un desprecio absoluto por los trabajadores. Por ejemplo, te puedo hablar del sector público, donde se habla de la modernidad, y los trabajadores del sector público no han tenido absolutamente ninguna participación en esto.-
Otro ejemplo de que las cosas del país se están haciendo a espaldas de los trabajadores, según Enrique Aravena, fue con el caso de la propuesta de crear un Seguro de Desempleo. “La CUT no ha planteado legislar al respecto. Lo que pasa es que los empresarios piden mayor flexibilidad de códigos laborales, y ese proyecto vendría siendo un compromiso de hecho entre la CUT y el gobierno para acceder a las peticiones de la patronal”.


Seguridad Social:“El rayado de la cancha está hecho para los capitalistas”

Con respecto a la asociación de Chile al Mercosur, los voceros de la CAT plantearon que es una negociación que se ha hecho con mucho hermetismo, pues está pensada para favorecer a los grupos económicos, y que conlleva, entre otras cosas, prácticamente la entrega de los puertos nacionales a los otros países. Este tema fue analizado en un evento que se realizó en Buenos Aires, a través de la CLAT. Aclararon que el movimiento de trabajadores humanistas cristianos es tremendamente partidario de la integración latinoamericana, pero siempre y cuando implique a los pueblos, más que a los poderes empresariales. Por ello, piensan que la incorporación a los Tratados de Libre Comercio debe hacerse lo más lentamente posible, y aprovechar las instancias de comunicación para crear y difundir la cultura de la Patria Grande.
En términos económicos, la CAT está por una Economía Social, entendida como la promoción de movimientos solidarios, cooperativos y mutuales eficientes. Piensan que la modernidad y el progreso no siempre son buenos, si es que no tienen criterios humanistas y racionales; consideran que la ecología es una disciplina que debe ser interiorizada por el movimiento laboral. Aseguran que con una economía social y ecológica, la humanidad podría evitar la gran cantidad de violencia y catástrofes que la sacuden periódicamente.
Están preocupados por la falta de una banca apropiada para la microempresa. También por capacitar a los trabajadores que están en procesos de reconversión laboral: “Estamos realizando talleres de cuero y calzado, soldadura, etc., para que los antiguos trabajadores dependientes pasen a desempeñarse por cuenta propia”, contó Aravena.
Además, cuentan con un proyecto para que las asociaciones de profesores sean sostenedores de liceos. Con ello, se podrán poner los locales a disposición de los trabajadores.
En cuanto a la Seguridad Social, a la administración de los fondos previsionales, los representantes de la CAT son enfáticos: “El rayado de la cancha está hecho para los capitalistas. Los que aportan capital son los únicos que no están participando. Las AFP e Isapres chicas y de bien social van a la quiebra. El manejo de fondos se está haciendo en el mercado especulativo. Las Isapres no son suficientes, y discriminan a mujeres y jóvenes”. Según su opinión, los fondos se deberían reinvertir en nuestro país, en capacitación, transferencia tecnológica, en hospitales, por ejemplo. Gladys dijo que debería ser un sistema tripartito, y con espacio para la mutualidad, y Enrique añadió que están analizando la sugerencia de llamar a todos los afiliados a la CAT a entrar en Fonasa.
“Los trabajadores están desorientados, atomizados y temerosos. Queremos capacitarlos para que se sientan personas”, afirmó Aravena. Explicó que la gente recibe diariamente un bombardeo de publicidad, y que la prensa está absolutamente manejada por los grupos económicos capitalistas. No obstante, observó que han logrado tener alguna cobertura en programas radiales regionales, como en Concepción.

(Publicada en La Hoja de la Economía Popular y de Solidaridad, Nº106, mayo-julio de 1996, páginas 1,2 y 3)

martes, abril 30, 1996

Verónica Mandiola, retornada de Suiza:

“El microempresariado es una nueva clase trabajadora”

Al igual que muchos compatriotas, Verónica Mandioca retornó para convertirse en una microempresaria. Como la mayoría, creía que bastaba con un taller equipado, saber algo de las técnicas productivas y tener ganas. A porrazos aprendió que no es suficiente querer ser independiente, que se necesitan muchos conocimientos de gestión empresarial.

Por Cristian Sotomayor

“Tenía 15 años. Mi papá era dirigente sindical –nos contó Verónica Mandiola- y ocupaba un cargo, puesto por el gobierno de la UP, en la Compañía de Teléfonos. Después del Golpe, salimos los seis hermanos, con mi madre, solos, a Perú, porque mi padre no podía salir de Chile. Se suponía que íbamos a estar de diez a 20 días, esperando que algún país del mundo nos recogiera, y estuvimos un año y medio. Podíamos ocupar el país, pero no estudiar; y mi papá no podía trabajar cuando llegó seis meses después, en marzo de 1975. Fue la peor época de mi vida, realmente súper difícil. La Cruz Roja Internacional nos daba alimentación; había un comité de ayuda que era de una ONG, y lo que hicieron fue, verdaderamente, hacinarnos en casas. Alguien descubrió por ahí que era muy buen negocio tener refugiados chilenos en sus casas, y lo que en principio fueron pensiones más o menos cómodas, al final todo el mundo después tenía ofrecida una casita para hospedar chilenos. Vivíamos diez, quince familias en una casa que era para una.

De ahí nos fuimos a Suiza. Allá estábamos analfabetos, ciegos, sordos y mudos. Yo, al mes de estar en Suiza, me fui a trabajar a una cocina de una escuela. Estábamos en la parte suiza que habla alemán, en Berna. Ahí nos recibió primero una ONG, un comité de asistencia, que lo que hizo fue ubicarnos en un departamento y buscarnos trabajo. Alcancé a trabajar cuatro meses en la cocina; de ahí me sacó el médico porque me enfermé. Después estuve en distintos trabajos: en una tienda fotográfica, donde aprendí un poco de fotografía, e hice aseo en distintas casas. Y estudié el idioma en primer lugar, que más que nada lo aprendí en la calle, conversando con la gente, viviendo, por último, porque tenía necesidad imperiosa de poder hablar. Después que logramos aprender el idioma, ahí la cosa se facilitó un poco. Además empiezas a entender el país, a conocer las leyes. Te enteras de que no tienes derecho a nada en realidad; ciudadana de segunda o tercera categoría. Y, fundamentalmente, lo que hicimos en Suiza fue dedicarnos al trabajo solidario con Chile. Esa era nuestra razón de vivir y la actividad primordial. Una, era trabajar para sobrevivir, y, la otra, era vivir en función de la solidaridad, mandando plata a los comedores populares, a las agrupaciones de niños, a la Vicaría de la Solidaridad, a los presos políticos, a los familiares de los presos políticos, etc.

Pasaron 15 años y más en Suiza, hasta que se dieron las condiciones más o menos para poder volver, y más que las condiciones, yo creo que la necesidad imperiosa de volver. Si bien tuvimos hartas satisfacciones, o sea, de todas maneras se vive y se disfruta; no puedo decir que nos llevamos sentados llorando, pero sí en función de volver. Eso de estar con las maletas listas es así, es estar siempre en función de volver, es no armar casa, no comprar nada, porque queríamos volver a Chile”.

-¿Qué significó instalarte con una microempresa?

-Me vine el 89, sola, con los dos niños chicos. Mi marido se quedó un año, pagando un crédito que habíamos contraído para poder instalarnos aquí. Llegué, me compré una casa, y un día se me ocurrió la genial idea de trabajar “independiente”. Junto con otro retornado de Suiza, instalamos un taller de muebles, con lo mínimo indispensable. Es decir, en ese tiempo, fue una inversión de 300 mil pesos en maquinaria y otros 300 en materia prima, y punto, y partimos. La técnica era con madera de roble, extraída de las demoliciones. Mi marido trabajaba en Suiza en una fábrica de muebles. A su regreso, aprendió la técnica y comenzó a diseñar los productos.

Tuvimos dificultades por miles; no teníamos idea que había que hacer iniciación de actividades, que había que tener patente, que para tener patente tenías que andar por 25 mil oficinas para que al final igual te dijeran que no. Hasta los términos; a mí me hablaban de iniciación de actividades y era chino. No tenía idea; y dónde se hace eso, y cómo se hace… Por ahí, preguntando y preguntando, llegué a la Consultora Técnica del PET, lo cual creo, hasta hoy, y lo he dicho en todas partes, que es la más efectiva de todas estas organizaciones que prestan distintos apoyos, porque ahí verdaderamente me orientaron harto. Ahí supe todo lo que significaba instalarse con una empresita, que, si bien era chiquitísima, las exigencias son, creo, hasta más que para las grandes. Te persiguen mucho más. De hecho, las grandes evaden impuestos, no cumplen con un montón de requisitos que te piden sanidad, que te pide la municipalidad, etc., sin embargo, siguen funcionando. A nosotros, no.

El taller estaba ubicado en la misma casa. En el patio de la casa partió siendo un galpón que construimos, y terminó siendo una pieza bastante bien hecha. La casa está ubicada en la comuna de Providencia. Ahí estuvimos funcionando como un año y medio más o menos, hasta 1992-93. A esas alturas nos dimos cuenta que no era suficiente con tener máquinas y materia prima, que era necesario capital de trabajo, que era necesario un montón de cosas más para poder mantenerse. Y, tuve que vender la casa. En ese momento creía que era lo más terrible y que con eso podía salir, ahora sé que no. La casa de Providencia la vendí muy bien; es el único negocio que he hecho bien en mi vida. Con eso arrendamos un local, le metimos plata al taller y compramos otra casa. De ahí, hasta ahora, en lo que a empresa se refiere, creo que le achuntamos con el producto, porque gusta, es de buena calidad; actualmente la gente lo busca, pero recién ahora estamos aprendiendo lo que significa gestión, que es fundamental-.

-¿Cuáles fueron las causas del descalabro?

El descalabro empezó en septiembre del 94, y en septiembre del 95 se fue a pique. Un año de sujetar, sin convencerme de que tenía que cerrar y despedir gente. En esa época, intentamos asociarnos con un pequeño empresario. No era del rubro muebles, pero se combinaba con lo nuestro. En el intertanto, habíamos postulado al crédito para retornados del Banco del Estado. La Consultora Técnica del PET nos elaboró un proyecto. Lo aprobaron y nos entregaron $ 12 millones, quedando nuestra casa hipotecada en el Banco. Y no resultó, por alguna parte la plata se escapó, y nunca logramos saber de dónde. Intenté averiguarlo, y, después, al final… la plata se fue, no sé por donde…

Eso fue hace dos años, casi. Y tuvimos que empezar otra vez prácticamente de la nada, endeudados y con la casa hipotecada.

Después, nos metimos en una exportación a Suiza. Pensaba que era llegar y hacer. Tuvimos que pagar horas extras para cumplir con los pedidos. Aprendimos que no se podía improvisar con los tiempos de producción. Por desconocimiento, la primera mitad del dinero se me fue en pagar trámites y fletes. Al final, los gastos fueron más que los ingresos. Eso terminó de liquidarnos. En octubre de 1995, despedí a todos los maestros.

Hoy estoy con la casa a punto de salir a remate, porque ya hace cuatro meses que no puedo pagar la cuota al Banco. Estuve dos años pagándola puntualmente. En todo caso, el Banco está cumpliendo con su deber; es responsabilidad mía, tengo que pagarlo. Muchos retornados pensaron que el crédito era obra de beneficencia, pero el sistema no funciona así.

El descalabro fue con todo. El taller está en este momento cerrado, lo estamos ahora empezando a trasladar para hacerlo funcionar en otro sitio. Quedan las máquinas, pero todavía tienen una deuda, porque las compré por leasing. Estoy intentando parar el taller de nuevo, en una parcela prestada, fuera de Santiago, pero dentro de la Región Metropolitana.

En este momento no tengo nada. No tengo otra entrada o ingreso. El arriendo de la casa en que estoy viviendo no lo pago yo, sino que un familiar. No vivo sola tampoco aquí. Estoy intentando vender mi casa antes de que salga a remate; con eso pagar la deuda del Banco, levantar la hipoteca y quedarnos con un poco para pagar el resto de las deudas, que son hartas-.

-¿Qué moralejas o lecciones has sacado de esta experiencia?-

-Me considero la principal culpable de este descalabro. Me sobre estimé, y soy un ser humano no más.

No sé cómo calificarlo la verdad, pero el problema es que uno llega a este país creyendo que lo chileno es magnífico, todo es bueno, todo es solidario, todo es cierto. Pero, la verdad es que no es así, es mucho más difícil, y el sistema no se apiada de tu ignorancia. Por ejemplo, no tenía conocimiento de los precios que tienen las cosas aquí.

Tuve que aprender a porrazos.

En la práctica, hice un curso intensivo de lo que no hay que hacer para desarrollar un negocio. Es imposible partir sin tener un capital de respaldo, no basta tener las ganas de trabajar, unas pocas máquinas y unas pocas materias primas. Ahora ya conozco conceptos como marcha blanca; en ese tiempo pensaba que era hacer y vender. Hay que saber un montón de cosas, por ejemplo, cómo implementar una línea de producción; no se puede hacer el productito que te pidieron fabricar y venderlo, o sea, hay que aprender a hacer una línea de producción, que no es lo mismo que fabricar un objeto; es toda una planificación, una programación. Por otra parte, la gestión no es nada fácil, es decir, la microempresa, por chica que sea, tiene que cumplir igual con todos los requisitos que una empresa grande, y, al mismo tiempo, necesita tener también todo el modo de funcionamiento de una empresa, aunque sea a escala menor. Entonces, tú tienes que tener un montón de conocimientos; no es suficiente tener ganas de trabajar como independiente. El peor error fue pensar en salvarse con un crédito. Si no se puede hacer, porque no existe capacidad, no hay que hacerlo. Porque sin saber gestionar, el préstamo no te sirve de nada, y termina convirtiéndose en un salvavidas de plomo.

Para una mujer es más difícil ser empresaria; tiene que pasar en la calle, revolverla y pelear con el mundo. Hay personas que me han dicho que, sabiendo cuatro idiomas, podría estar ganando más en un empleo asalariado. Por eso me miran como bicho raro. Pero mi decisión es intentarlo de nuevo-.

-¿Cuál es tu opinión de las ONGs y organismos públicos que dicen apoyar a la microempresa?-

-Creo que en este momento las ONGs están fuera de la etapa que están viviendo las microempresas. El microempresariado en este momento es una nueva clase trabajadora; está en un proceso de desarrollo, de crecimiento, y, las ONGs, si bien desarrollaron un papel muy importante durante la dictadura, y en el tiempo inmediatamente después, en el sentido del apoyo, ahora están algo perdidas. A mí no me gusta la palabra apoyo, porque se ha tergiversado, se ha mal interpretado; se entiende como el dar, como limosna, como solucionador de problemas. Para mí, debería ser un trabajo en conjunto, en este momento. En primer lugar, los talleres surgieron porque la gente no tenía dónde agruparse, porque las organizaciones políticas estaban prohibidas, la gente se empezó a juntar por una necesidad política, de volver a aglutinarse, de protegerse. Y, después, por una necesidad económica, lógico, poder, además, solucionar el problema de cesantía, fundamentalmente, de la cantidad de presos políticos, de desaparecidos, y de alguna manera había que seguir sobreviviendo. Claro, entonces, en ese momento era apoyo, la palabra apoyo de las ONGs era fundamental. Pero hoy debería ser un trabajo en conjunto, como que los profesionales con que cuentan las ONGs trabajaran muy a parejitas con el microempresario que tiene su fuerza de trabajo, que tiene sus pocos recursos, y que muchas veces no sabemos cómo utilizarlos. Porque eso que se mantenga el apoyo todavía, produce también dependencia, porque la gente se acostumbra a que le solucionen las cosas, a que les hagan las cosas, y muchas veces ni siquiera alcanzan a darse cuenta de las tremendas capacidades o potencialidades que tienen.

Yo creo que hay ONGs que han iniciado ese cambio. De hecho, hemos dado estas discusiones, por ejemplo, con las ONGs, es el caso del proceso que vivió la Fesol. Empezamos con un Consejo Consultivo que, con el tiempo, pasó a adueñarse de la feria por medio de una cooperativa. Eso debería darse en todo ámbito, porque, o si no, la gente nunca se va a comprometer.

Ahora, los apoyos de gobierno me parecen totalmente insuficientes, me parecen mal enfocados. No me gusta la idea, por ejemplo, de que para que un grupo de microempresarios obtenga un financiamiento Fosis, tengan que hacerlo junto con una ONG, y, que, finalmente, quien recibe el financiamiento es la ONG, y el microempresario lo recibe después, y parcelado-.

-¿Qué nos puedes contar de tu experiencia asociativa?-

-Hay hartos talleres que trabajan para la gran empresa, lo que significa que ésta se ahorra imposiciones y todo lo que significa mantener un personal estable. Y, por otra parte, le vende baratísimo a las grandes tiendas, y son éstas o los grandes diseñadores los que se lucen y aparecen en las revistas con determinados productos que no son de ellos, son de talleres anónimos. Yo creo que todo eso la gente está tomando conciencia, y está pensando en que es necesario organizarse primero, para luego imponerse. La pequeña producción popular es un alto porcentaje de la capacidad productiva de este país, y no se reconoce.

El proceso de agrupación de las microempresas ha sido muy complicado. Ahí yo no sé verdaderamente cuáles son los factores que influyen, pero se crean asociaciones y después ya no funcionan; la gente se va cada una por su lado, los dirigentes terminan haciendo todo, dejan botados sus talleres y revientan; hay chismes y problemas entre ellos mismos. Cuando llega el momento de sacrificarse, listo, terminó la intención de seguir trabajando organizados. Cuando hay que correr riesgos, la gente se asusta y se va. La gente se acostumbra a que le solucionen todo. Las microempresas se hacen competencia, y tratan de aplastar al otro. Hay gente que no está dispuesta a organizarse, que adopta una solidaridad coyuntural, por conveniencia propia. El problema es que yo creo que los seres humanos somos intrínsecamente egoístas. O sea, igual prima la individualidad. No todos se comportan así, por supuesto, nada de esto es generalizado; sí existe gente maravillosa. Creo en la solidaridad, pero como toma de conciencia, no como algo dado. Pienso que tenemos el potencial para cambiar el sistema. El drama actual es que nos automiramos en menos, y entregamos el poder, por lo que nos imponen y nos manejan. Debemos crear conciencia de esto. Mi sueño es poder formar bloques de talleres y microempresas, que tengan la suficiente fuerza para enfrentar la prepotencia de la burocracia y de las grandes empresas. El camino es hacer cosas concretas. A esto apunta el proyecto del Centro de Negocios de los Talleres Laborales. La idea es arriesgarse juntos en comercializar en común. La primera etapa, en que estuvimos ocupando un local en el barrio Patronato, el año pasado, fue un tiempo de aprendizaje, sobre cómo se hace un centro de negocios: tiene que ser una empresa. Los que se metan, que estén dispuestas, con todo. En esa experiencia no perdimos ni ganamos. Lo más positivo fue la cantidad de contactos y de gente que se entusiasmó con la idea. Durante este verano se paró para repensar el asunto. La falla: “el que mucho abarca, poco aprieta”. Hay que partir de a poco; no con el estilo mercado persa. Ahora hay seis personas en el Centro, y tienen un vendedor. El objetivo es que sea un departamento de comercialización de una cierta cantidad de talleres-.

(Publicado en el periódico La Hoja de la Economía Popular y de Solidaridad, Nº105, marzo-abril 1996, páginas 1, 6 y 7)

miércoles, enero 31, 1996

Pía Figueroa, directora de la EcoFeria:

“Creo que se está gestando la condición de una gran rebelión popular”

Reconocida líder del Movimiento Humanista, la ex subsecretaria de Bienes Nacionales durante el primer gobierno de la Concertación, Pía Figueroa se desempeña actualmente como presidenta de la Fundación Laura Rodríguez, y directora de la EcoFeria. Una mujer del siglo XXI.

Por Ernesto Rojas y Cristian Sotomayor

-Yo siento que antes del Golpe, la mujer participaba bastante en todas las cosas. Ahora que regreso al país, después de casi veinte años, veo que eso ha cambiado profundamente. El respeto que antes había por la mujer, en la familia, en el trabajo, en los sindicatos, etc., ha disminuido radicalmente-.

-Mi impresión es que la cultura militar marcó con mucha fuerza un autoritarismo masculino, que se refleja en todos los aspectos de la vida. Y, en esta nueva democracia que hemos intentado construir –que no es realmente democrática, que tiene demasiados enclaves autoritarios todavía-, siento que, bueno, es re simple: el país en que estamos, yo lo grafico con la siguiente imagen: las mujeres están siempre detrás de la tiza, la inyección o la escoba. Esos son los trabajos que mayormente hacen las mujeres: son maestras, son enfermeras o son trabajadoras de casa particular. Y es muy raro encontrar, en el último piso de un Banco, de una compañía multinacional o en la gerencia de una empresa, a una mujer-.

-Las últimas encuestas son atroces: en cargos gerenciales, el 97% son hombres y el 3%, mujeres-.

-Yo creo que prácticamente ninguna mujer se encuentra donde está el poder financiero. Y estamos en un mundo que no solamente se ha mundializado, sino que se está globalizando. Es decir, está permitiendo que el flujo de capital financiero, que se invierte a corto plazo, circule de país en país –son los capitales “golondrina”, que hicieron la crisis de México-, y que van concentrando cada vez mayor poder en la banca mundial. Y no están las mujeres en ese proceso, y te aseguro que tampoco lo queremos. Sí queremos una mundialización; caminar hacia un gobierno y hacia una nación humana universal. Pero no es que queramos que la relación entre capital y trabajo se mantenga como está o aumente a favor del capital. Más bien las mujeres somos del mundo del trabajo, más que del mundo del capital, al menos no del capital especulativo. Y pienso que, con este último incremento tan fuerte del poder del capital financiero-especulativo, las mujeres estamos fuera del tablero. Somos muy pocas las mujeres que entendemos de este tema. Es decir, siempre hemos estado en el campo del trabajo, y las relaciones entre el capital y el trabajo son cada día más desfavorables al trabajador.

Celda de abeja con televisor

-¿Es Chile un país democrático, siendo que la dinámica del poder estructurado piramidalmente tiende a concentrarlo cada vez más, y, que, además, las relaciones entre las personas son violentas, agresivas?

-No son democráticas; en Chile las relaciones entre las personas no son paritarias. Yo puedo tener el cargo que sea, pero soy un ser mortal igual que tú, y, por lo tanto, puedo establecer una relación paritaria en cuanto ser humano, y respetar esa diversidad, y basar nuestra relación en la diversidad. Bueno, eso no ocurre, se valoran ciertas cosas; un determinado género: los hombres más que las mujeres; un tipo de hombre; por lo demás que no vaya a ser indígena; que no vaya a ser discapacitado; que no vaya a ser viejo, porque ya no sirve; demasiado joven tampoco, porque es una caricatura de hombre. Entonces, nos estamos quedando con el hombre blanco, banquero, que ojalá hable inglés. Y toda otra relación está basada en una discriminación, en un autoritarismo y en una forma de violencia-.

-Todas estas redes verticales de poder censuran constantemente, reprimen y mantienen al margen a todas las redes horizontales, y no dan espacio…-

-Además, hablan un lenguaje que no tiene ninguna conexión con ellos mismos. No hay una conexión con lo personal, existencial, no hay una conexión con la búsqueda de la coherencia en la vida; no se habla de sentimientos, se habla de macroeconomía; no se habla de lo que le pasa a la gente con sus créditos y con su angustia mensual frente a este consumo desenfrenado. Se habla de tasas. Pero no se habla de lo que te pasa, frente a una taza de café, con tu angustia. Entonces, el mundo de lo existencial está excluido también-.

-Creo que se está gestando un movimiento social: hay gérmenes, hay indicios, pero yo creo que va a ser un proceso lento, porque hay demasiados controles; todos los días aparecen nuevas censuras, formas de mantener a la gente en la ignorancia-.

-En cualquier parte que tú vayas, hoy día no te encuentras con núcleos humanos, sino con personas que viven en su celda de abejas; solos frente a su televisor. Yo creo que estamos en una época –mundialmente- en que prima el dinero como valor, y lo que se tiene por sobre lo que se es, y que este dinero ha modificado y está cada vez acelerando más la concentración del poder en menos manos, el deterioro de las relaciones laborales, y una desestructuración creciente. Se están disgregando muchísimas instituciones, Estados, organismos, familias, parejas; no hay una comunicación humana real. Y cada ser humano no se siente vivo, sino que se ve de acuerdo a lo que tiene y a lo que muestra, como una imagen, y no registra lo que es la vida. Entonces, no se habla –como decíamos- de lo más personal, porque eso está borrado, porque uno no se registra, no se siente, y no se hacen gestos nuevos. Hoy día es la competencia; hasta la amistad se ha transformado en competencia-.

“Hay mucho temor a la opinión de la gente”

-El poder, obviamente, tiene que tener balances, contrapesos, y resulta que aquí no hay; por ejemplo, organización de consumidores; aquí uno plantea cualquier cosa que signifique fortalecer el poder civil y los políticos se asustan, como que creen que se va a volver a las JAP o a las Canastas Populares. Lo mismo en el tema sindical o del medioambiente, o en cualquier área donde se hable de participación social, de poder ciudadano, y que vaya descentralizando el Poder-.

-Yo creo que ese Poder, que gobierna desde la televisión, tiene mucho susto de las movilizaciones y de la organización de la base social. No representa a la base social; gobierna a espaldas de la gente. Ve cómo se está negociando, por ejemplo, este asunto del Nafta. Cuántos están negociando. No, no se ha consultado nada y no les interesa consultar. Yo creo que hay mucho temor, justamente, a la opinión de la gente, y hay una concentración cada vez mayor del poder. Pero, soy de las personas que tiene mucha fe en la gente organizada, y a diferencia de muchos que están ya escépticos respecto de los movimientos populares, yo creo cada día más en ellos. Creo que se está gestando la condición de una gran rebelión popular; lo veo en Argentina, en Brasil, en Italia, y, por cierto, en muchos barrios. Acá, justo antes que ustedes vinieran, me hicieron una entrevista para una revista que se llama Cable a Tierra, que produce un Centro de Comunicación Humanista en un barrio pequeño de Ñuñoa, y sacan una publicación de dos mil ejemplares al mes, y la distribuyen mano a mano. Están surgiendo medios de comunicación popular nuevos; están las radios de la Villa Francia; están empezando a circular formas de cooperativismo bastante más avanzadas y mejor pensadas que en otras épocas. Ahora, no es lo que está en boga, pero pienso que quienes no se identifican con este centralismo del poder y del dinero, con esta complacencia del poder frente al dinero, quienes están al margen, y no tienen ningún beneficio con este supuesto desarrollo, sí están dispuestos a organizarse y a levantar su voz en algún momento, y creo que eso es muy interesante, que eso puede producir cambios.

(Publicado en La Hoja de la Economía Popular y de Solidaridad, Nº104, enero 1996, páginas 1 y 6)

domingo, diciembre 31, 1995

Chicauma, el primer kibutz a la chilena:

Boinas o chupallas, ametralladoras o arados


Sólo seis meses alcanzó a durar la experiencia comunitaria de los campesinos de Chicauma, en la localidad de Lampa. Pocos días después del asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, los militantes de la VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo) que asesoraban el experimento social, fueron encarcelados. A la docena de familias campesinas que participaron entusiasmadas, se les arrebató las 1.800 hectáreas que se habían tomado en diciembre de 1970. Para Alejandro Villarroel, principal impulsor del intento kibutziano, el fenómeno, más allá de su traumático final, es digno de ser analizado seriamente, por lo que "la caricaturización hecha por el programa Mea Culpa del canal nacional -afirmó-, constituiría una forma de rebuscar el pasado sobre la base de falsedades".


En el paradero 18 de la Gran Avenida existió, durante seis meses de 1970, una comunidad urbana. Estaba compuesta por las casas-quinta del barrio, y el lugar de reunión era la vivienda de Alejandro Villarroel. Como no lograron instalar talleres productivos ni realizar cultivos, se disolvió. Empapado por las ideas comunitarias del filósofo Martin Buber, Alejandro comenzó a buscar un grupo de personas decididas a embarcarse en el proyecto de crear un kibutz a la chilena.

"Primero -recuerda Villarroel- convencí a los vopistas. A la VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo) le interesaba, seguramente, porque era un grupo que estaba funcionando en Santiago y no tenían un frente campesino. La VOP era un revoltijo. Ronald -su líder- se definía como marxista, leninista, cheguevarista, trotskista y maoísta. Pescaba, según él, de cada uno de estos pensadores, lo mejor, lo más interesante que pudieran tener. No tenía una posición sectaria. Había sido comunista, y se marginó con todo un grupo de gente, una base del partido de Ñuñoa. Ese es el origen de la VOP.

Cuando yo le propuse a Ronald la idea de irnos al campo -él ya había oído que estábamos viviendo en forma comunitaria en mi barrio- le pareció interesante, porque, justamente, en el campamento donde los vopistas tenían una base (no sé si era el 26 de Julio, o uno de esos campamentos que armó el MIR) estaba Chandú, que había nacido en Chicauma y sabía que el fundo estaba botado. Fue un encuentro, una coincidencia".


-¿Cómo se dio el proceso de la toma del fundo y el inicio de la comunidad?

-Llegamos al fundo, y hablé con un ex comunista, Pablo; él juntó a los campesinos...Tomé la palabra y les conté a qué íbamos: "tenemos este proyecto; juntarnos en una experiencia comunitaria, para ver si es factible, etc... Consistiría en que partimos con un comedor común. Ustedes viven por aquí y por allá; más adelante irán trasladando sus casas en la medida de que les parezca, cuando quieran ..." Era un fundo enorme de grande, en que los campesinos estaban ubicados de acuerdo a los intereses de vigilar antiguos cultivos. Estaban repartidos, a cinco kilómetros uno, a tres kilómetros más acá otro, por acá otro... totalmente aislados, sin electricidad. Había como 15 familias en total dentro del terreno. En las primeras reuniones estuvo un hombre de derecha que dijo que ibamos a fracasar; que no creía en ningún socialismo, en ninguna utopía ni en ninguna cosa. Tengo la impresión que dos familias se marginaron, por miedo, porque hablamos inmediatamente de que nos ibamos a tomar el fundo.

Cuando el fundo era de una persona, no era tan fácil expropiarlo en esa época, pero si era de una sociedad agrícola y lo tenían sin cultivo, totalmente abandonado -que era el caso de Chicauma-, era el fundo más fácil de tomar de todos los que habían en la... me parece que era la cuarta zona de Reforma Agraria. No había ninguna objeción de tipo legal.

La VOP tenía experiencia en tomarse fundos; había que llevar una bandera, hacer una declaración escrita a máquina, que se entregara una copia a Intendencia, otra va a Carabineros, y la otra va al ministerio de Tierras, a la Cora, al Indap, qué se yo... Eso los campesinos no lo sabían; ellos habían pensado tomarse el fundo, y no encontraron respaldo de nadie, ni de los partidos, ni de organismos estatales. Éstos no lo habían apoyado porque requería demasiada inversión. Según cálculos que ellos hacían, eran necesarios 360 millones para echar a andar el fundo. En esa cantidad enorme de dinero estaba reponer los tendidos de alta tensión; lo único que quedaba arriba de los postes eran los transformadores, que, como son muy grandes, no los pudieron robar; lo demás se lo habían robado todo.

Y empezamos con la olla común. Con la toma partió una fogatita con ladrillos y dos fierros, y un tarro con café. Ese fue el inicio del comedor común. De ahí para adelante jamás faltó la comida. Una cosa curiosa: en cuanto nos tomamos el fundo, nos llegaron de regalo sacos de papas, 50 zapallos, sacos de choclos; después nos regalaron sandías. No sé, la gente corrió la voz, la noticia se difundió...

Hubo gente de Santiago en carpa. A mí los campesinos me cedieron un ranchuco ahí al lado de la casa de Pablo. Era verano, así que construimos una ramada grandota, al lado de un cementerio indígena. Ahí en la ramada vivió un montón de gente, en sacos de dormir. Había gente que había traido incluso sus camas. Pero, mi impresión es que la gente de Santiago no... me parece que la idea de toda la cabrería de la VOP era más bien cheguevarista, la idea de guerrilla y de combate. No estaban síquicamente capacitados u orientados o plásticos, como para pensar en que era importantísimo un modelo. Cuando llegaron los vopistas ya iban disfrazados de Che Guevara. Yo les dije: "oye, aquí no vamos a hacer la revolución cubana, vamos a hacer la revolución chilena". Así que yo decidí comprar chupallas, y llegué con 15 o 20; a cada uno le enchufé una y los disfrasé de chilenos...

Yo no sé si es que es fatal que tiene que haber guerra, pero lo más importante en una transformación social es que la gente sepa hacia dónde se dirige el mundo. Yo considero una importancia enorme a un modelo de lo que debiera ser. Esa es idea de Buber, no es idea mía.

La toma fue en noviembre o diciembre del año 70. La VOP hizo regalos a los niños para la Pascua. Ronald llegó con un saco de juguetes. Era tal la pobreza, que los niños pobres usaban ropa de sus hermanitas; niñitos de siete a doce años, con faldita. Así que les compramos ropa. A raíz de eso, justo llegó un interventor del gobierno, cuando estábamos repartiendo prendas de ropa nueva, y el gallo me dijo: "oye, ustedes son de la VOP o del MIR". "Por qué", le pregunté yo. "Y de adónde sacan plata para comprar esa ropa", agregó. "Para qué preguntai leseras", le respondí. El gallo era Mapu y dejó el trabajo. Entonces nos mandaron un democristiano, que no se puso a investigar de dónde salía el dinero, y que estaba muy contento con nuestro trabajo. Después de que les compramos ropa a los niños, yo los matriculé, y los llevaba todos los días desde el fundo hasta el pueblo de Lampa. Como curiosidad, era tal la miseria en ese fundo, que cuando llegó la policía -nosotros estábamos pensando que iban a llegar a balearnos-, nada, la policía nos felicitó, y el propio jefe del cuartel de policía de Lampa, sargento no sé cuánto -el tiburón le decían- nos regaló cinco mil pesos de su bolsillo, que era harta plata. Hasta la policía estaba de acuerdo con la toma del fundo de Lampa, porque estaba abandonado hacía varios años, sin cultivo; la gente sabía que había miseria horrible, se habían robado los tendidos eléctricos, se habían robado las bombas de pozo profundo, era una catástrofe la cuestión. Era el único fundo que ni Frei ni Allende incluyeron dentro del proyecto de reforma agraria. Lo dejaron al lado por ser demasiado pobre, cuando en un proceso revolucionario justamente es el primer fundo que debiera haberse puesto en recuperación; un fundo que desesperadamente necesitaba la presencia de técnicos y de inversión para poder echar a andar todo eso.

Chicauma es un microclima, con un clima excepcionalmente favorable. Como está ubicado entre cerros, tú puedes cultivar cosas que en otros lugares no se dan. La tierra, sin duda fue buena, pero está erosionado. Ahí la erosión era más bien eólica; no había problema de erosión hídrica, salvo en los cerros, pero en el plano la erosión era... se armaban torbellinos todos los días, había un ventarrón fenomenal.

La municipalidad nos dio el derecho a cobrar peaje rumbo al Taco, porque dentro del fundo había un balneario; cobrábamos un peso por persona. Como pasaban muchos buses durante el día al Taco, juntábamos harta plata... Fue un río, ahora está seco. Era un hilo de agua, que, como le pusieron un taco de barro, se hizo una posa, y la gente iba a bañarse ahí.

Una de las cosas curiosas fue que, cuando iniciamos el proyecto, quienes estaban de acuerdo absolutamente eran los adultos -yo pienso que en razón de la miseria en que ellos estaban en ese momento-, y había rechazo de los adolescentes. Y este amigo mío, Jochimil, cambió radicalmente el asunto. Al final, en los últimos meses, eran los cabros jóvenes los que participaban con más agrado en el trabajo comunitario. Los campesinos más viejos siempre trabajaron, pero fue Jochimil el que volcó el asunto. Cuando yo llegué los muchachos tenían interés solamente en comprar bicicletas, ropa, cosas típicas de los cabros jóvenes. Tal vez querían ir a bailar, pero, como no había electricidad, quizás ni música habían escuchado.

Eligieron una directiva. Ellos eligieron, como campesinos, a las personas que iban a dirigir, y eligieron a uno de ellos como presidente, a un tesorero y a un secretario; los tres eran campesinos de Chicauma.

La gente de Santiago... Participaron, algunos un tiempo más, otros un tiempo menos. Hubo gente muy interesante ahí metida. Estuvo Víctor, el que llamaban tesorero de la VOP, estuvo conmigo varios meses. Víctor, donde se meta, es un hombre excelente, muy cariñoso con la gente, quiere mucho a la gente pobre, es muy trabajador, muy sociable, con él no tuvimos ningún problema. Hubo una cantidad de gente joven de la VOP, universitarios; hicieron un trabajo muy bueno en enero y febrero, que es cuando ellos tienen vacaciones, porque después tienen que continuar sus estudios en Santiago, así que se fueron.


-¿Existieron diferencias entre los campesinos y los asesores?

-Yo estaba como asesor; nunca me dieron un cargo. Me tenían mucho aprecio. El único conflicto que tuve con ellos fue cuando ya teníamos la semilla; yo tenía dos sacos de pepas de almendra amarga, porque en los faldeos, como no hay agua, ibamos a hacer un criadero de almendros para injertarlos con durazno o con ciruelo, y el almendro te da quince metros de raíz. El almendro encuentra agua donde otros árboles se mueren. Pensábamos poner frutales en un sector, arriba montes, tal como fue siempre, pero en el faldeo, cerca del plano, pensábamos poner árboles frutales diversos, en patrón de almendro. Teníamos las semillas de almendra, teníamos el trigo para sembrarlo, y yo les dije: "necesitamos más gente". Teníamos 1.800 hectáreas, era un fundo inmenso. Y los campesinos me dijeron: "no compañero, que ahí en Lampa los gallos que están cesantes son todos borrachos". Yo creo que no eran todos borrachos; el problema es que los campesinos estaban pensando: "cuando cosechemos el trigo, si tenemos que dividirlo entre diez o entre 20, nos toca menos a cada uno, o vamos a ser menos ricos en forma comunitaria. Yo creo que es el egoísmo el hecho que ellos no querían que viniera más gente. Yo les dije: "bueno, a ustedes les consta, yo vendí mi casa para ese dinero aportarlo aquí a la comunidad. Me parece que tenemos unas tierras inmensas de grandes, en que es factible reforestar, es factible recuperar los suelos, es factible producir, y somos muy poca gente. Ustedes descubran de dónde sacan gente. Si ustedes dicen que los cesantes de Lampa son borrachos, acepto, pero ustedes descubran. Y en ese caso uno de los campesinos me trajo a sus sobrinos para el fundo. Creció por ese lado. No logré imponerles ... porque ahí podríamos haber estado perfectamente 30 familias.


-¿Fue posible construir algo en sólo seis meses?

-En seis meses, claro que es poco tiempo, pero es fantástico el resultado, porque se llegó a un nivel de comunidad absoluto; compartíamos todo. Y, en los últimos momentos, yo, prácticamente me pasaba como relacionador público, porque teníamos todos los días visitas de ingenieros y de agrónomos, y de economistas agrarios, venidos de Melipilla, de Valparaíso y de otros lados. Y ahí estar explicando lo que estábamos haciendo, y los planes, y nos sugerían una cosa, u otra cosa...

A diferencia del kibutz, la gente partía para arriba sin desayunar, que a mí me choca eso. Para mí lo lógico era haber tomado desayuno primero y después partir para trabajar. Se lavaban la nariz, dormían casi con toda la ropa puesta, yo creo que los zapatos se sacaban. Se lavaban la nariz y partían a trabajar, así que había que llevarles el desayuno para el cerro. Les llevábamos para arriba sandwich, café, té, y toda esa historia. Porque el afán de ellos era trabajar, trabajar y trabajar. Yo nunca me imaginé que campesinos chilenos totalmente agenos a la política, pudieran tener esa respuesta frente a una experiencia comunitaria.

Punto uno; a mí me llamó la atención, que tanto la izquierda como la derecha ocultaron cuidadosamente qué cosa era Chicauma. Fue ocultado inmediatamente. Más aún, a raíz de la toma de Chicauma, a la semana siguiente apareció un decreto ley en el Diario Oficial, en que, a partir de esa fecha, se prohíbían las tomas de fundos, cuando la izquierda chilena había sido tomadora de fundos por tradición. En cuanto contraté a los vopistas como miembros del colectivo, éramos un asentamiento, según la ley, a la semana siguiente apareció en el Diario Oficial: "a partir de esta fecha se prohibe contratar personas extrañas a los predios". Es decir, dos leyes hechas contra la VOP, así, pero precisas, al extremo de que... yo no fui el que andaba comprando el Diario Oficial todos los días, fueron los funcionarios del Indap los que me llevaban los periódicos para informarme de cómo iban saliendo leyes para impedir la repetición de este fenómeno. Y lo que queríamos era montar modelos de un mundo perfecto, esa es la idea de Buber. Yo no entiendo por qué razón, un gobierno que es de izquierda, se opone a que locos de la ciudad, junto con campesinos pobres del campo monten modelos de como debiera ser. Es absolutamente lógico, prudente, e inteligente montar modelos de lo que es factible. Lo que no se puede es llevar al pueblo hacia una cosa que no está definida, hacia un mundo futuro que nadie sabe en qué consiste. Eso es gravísimo, y ese es uno de los argumentos que tenía la derecha para ... porque suponían que ibamos rumbo a una repetición del estalinismo, con todas las agravantes horribles ... es un fascismo de izquierda el estalinismo, tan fascismo como el que después impuso Pinochet o el que tenía Hitler, en que te sacan a media noche de la casa, en un auto sin patente, y después desapareces.

En la televisión aparece como un campo de entrenamiento militar. Yo hubiese querido que fuéramos tan ordenados y disciplinados ... porque ahí mostraron un entrenamiento tan bueno como el que hacen los milicos aquí en Santiago, en la Escuela Militar. Es absolutamente absurdo. Obviamente todos los grupos, cuando andaban en el campo, tiraban balas, pero le tiraban balas a un tarro o a una botella, pero no hubo en absoluto entrenamiento militar. Mi preocupación estaba absolutamente centrada en producir.


¿?

Se producía... Primero, leña de litre, después se produjo carbón de litre, y, después, tierra de hoja. No hubo otro tipo de producción. Ellos tenían, individualmente, Pablo, me parece que dos o tres animales. El papá de Pablo tenía otros dos más. No pusimos una norma rígida, como ocurre en el kibutz, en que todos aportan el total de su patrimonio, eso no lo pusimos como una obligación. Incluso, era lógico a los campesinos entregarles una cantidad de dinero, porque el campesino chileno, si tiene plata en el bolsillo, entonces él es un hombre con éxito. Si no tiene dinero es un fracasado, es una mujer; pierde su condición de macho si no tiene dinero en el bolsillo. Ellos no necesitaban dinero, porque como en forma colectiva traíamos cigarrillos, comprábamos azúcar, harina, tomates, aceite, cuanto diablo... pero, se le asignaba a cada campesino un poco de dinero por razones sicológicas. En cambio, los muchachos nunca pidieron dinero para andar trayendo en los bolsillos, andaban simplemente, para arriba y para abajo. Si alguien necesitaba dinero, porque tenía que ir al pueblo a ver al dentista, sacaba dinero para ir a ver al dentista. En cierta medida copiamos al kibutz, y, en cierta medida no lo copiamos.

Nos acomodamos a la cultura de ellos. Fundamentalmente a esa cuestión machista de que hay que andar con plata en los bolsillos, aunque no la gastaban, porque no la necesitaban para nada. No hubo borracheras para nada, no hubo ... salvo ese loquito que le pegó un corte a Pablo en el cuello, no tuvimos conflictos, y establecimos cambalaches con los otros fundos de los alrededores, que también eran asentamientos. Empezamos a hacer trueque con el asentamiento de O'Higgins. Les regalamos leña y ellos nos regalaron cajones de tomates. Y ese asentamiento estaba controlado por los democristianos. No pusimos objeción a que eran democristianos, a que la señora Ana es momia, nada, nada. Y en el fundo nuestro teniamos un comunista, Pablo, que había sido dirigente de la Juventud Comunista, y el presidente de la directiva de Chicauma era el presidente de la juventud democristiana de Lampa; ese es un dato curiosísimo e interesante. El conflicto mental para mi pobre amigo Carmelo debe haber sido fenomenal, porque probablemente, como democristiano tenía cariño por Pérez Zujovic, me imagino. No supe qué pasó. A raíz de la muerte de Pérez Zujovic, a mi me fueron a meter preso.

Yo pensaba que en un proceso nacional, en un proceso social, es factible que el hombre cambie su trato que tiene con la naturaleza. LLegué a una preocupación de reforestar, y, curiosamente, esa es una contradicción clarísima del fenómeno VOP allí en Chicauma; es que empezamos a desforestar, porque hacíamos leña con los litres, y después hacíamos carbón. Y, después, en una oportunidad en que yo tuve que venir a Santiago -estuve dos o tres días fuera del fundo- me encuentro con que están felices vendiendo tierra de hoja, tierra de litre, que se la llevaban en unos camiones inmensos, y, obviamente, rumbo a los jardines del barrio alto. Y los campesinos estaban encantados, porque era mucho más fácil recoger tierra de litre, que es livianísima, y muy hermosa y muy limpia, que estar picando litres que producen sarpullidos. Lo importante es que si tú mirabas el fundo, después que llegamos nosotros, obviamente había menos árboles que antes. Teníamos cuidado sí de dejar un renuevo, nunca cortamos del todo un árbol. Pero tú pelas, de todas maneras pelas. Entonces, cuando cae lluvia, si no hay árboles, produces más erosión, porque el agua golpea el suelo y hace correr toda la materia orgánica que haya y las micropartículas que queden, porque ya hay una erosión en todo ese lado.


-¿No era contradictorio estar, al mismo tiempo, desarrollando un modelo de vida, y, paralelamente, efectuando acciones de muerte?

-A raíz de la muerte de Pérez Zujovic se desató una caza de brujas pero de horror, en que participó el MIR, el partido socialista, los ELeNos. Yo creo que la FAR era uno de los pocos grupos pro chinos que había en esa época -no sé cómo se llamaban- fueron los únicos que no participaron en la cacería de vopistas.

En junio de 1971 murió Ronald y yo partí para la cárcel...

El primer viernes después de la muerte de Pérez Zujovic. Yo pasé para allá el día jueves, pasé en un bus Santiago-Lampa, entremedio de un cerco de policía y militares armados, con chalecos antibalas. Pasé rumbo a Chicauma; me habían propuesto que arrancara. A mí me parecía absolutamente imposible arrancar en esas circunstancias. Habría sido horrible arrancar. Y yo, personalmente, cuando ocurrió la muerte de Pérez Zujovic, estaba en el campo, y vine a averiguar a Santiago qué había pasado. No encontré a nadie. Me devolví a Chicauma y pasé entre medio de una jauría inmensa de policías y militares, y me bajé antes de llegar al pueblo de Lampa. Me bajé en el río, y me fui caminando por el cauce del río seco. Por detrás llegué al fundo, porque la policía me andaba buscando por todos lados... andaban buscando a un tal Alejandro Villarroel. Los campesinos no sabían, porque a mí me conocían como Alonso Carvajal Pardo, que son los segundos apellidos de mis abuelas. Y me dijeron: "mira, andan buscando a un tal Alejandro Villarroel. Ahí está el vehículo, ahí están los tiras buscando". Esa noche dormí igual que todos los días en el fundo, y a la mañana me sacaron de la cama, a las seis, siete de la mañana. Probablemente alguien informó que yo estaba durmiendo allí. Habían 60 personas con ametralladoras, para ir a sacarme de ahí, preso.

De Santiago solamente quedaba Jochimil y su mujer. Estuvo una cantidad enorme de gente de la VOP. Estuvo un argentino; no sé por qué razón mandaron un japonés que no hablaba español, que se presta para pensar que era agente del imperio del sol. Es posible que haya sido un error mandarme un par de personas que no funcionaron en absoluto en el campo. Uno de ellos era Alex. Cuando hicimos la toma, participó gente de otras organizaciones; participó gente del grupo de Conejo, y no me acuerdo de qué otro grupo más. Hubo ahí gente de visita, por uno o dos días gente de todas partes. Y llegaron periodistas además.

Fui tan rematadamente imprudente, que yo pensaba que si había que arar la tierra, y el servicio militar del trabajo tenían tractores disponibles, ellos deberían hacerlo, yo no veo por qué no. Y vine acá al regimiento no sé cuanto, que es del servicio militar del trabajo, hablé con un coronel que me recibió con mucha amabilidad; le conté el proyecto utópico de Chicauma. Le pareció muy interesante, revisó su cuaderno, y tenía comprometido todas las máquinas hasta el fin del año. Así que, absolutamente, no disponían de material, de máquinas con qué ayudarnos. Si me hubieran ayudado los milicos, yo creo que habría sido descomunal el problema, para el coronel, que lo podían dar de baja por tonto, me llevan a mí por... o de otra organización de izquierda me habrían dicho que yo soy agente de la CIA, que cómo estoy metido con los milicos.

Para mí lo importante era sembrar, porque el espíritu estaba... Para mí lo más difícil era la atmósfera comunitaria, y esa se logró. Lo que faltó fueron medios, medios para ir a apoyar económicamente una experiencia comunitaria, y boicoteada desde el Estado.

Yo le fui a pedir ayuda a unos curas, que estaban con una escuela agrícola a la entrada de Lampa, y se negaron a ayudarme, eran curas italianos. Era una colonia de curas italianos que le enseñan agricultura a los jóvenes. Ellos tienen máquinas ahí, podrían haberme ayudado, pero no quisieron ayudarme. No se me ocurrió ir a un asentamiento vecino a ver si nos podrían haber ayudado.

Cuando yo le dije a Ronald que teníamos que sembrar, me dijo: "Y cuánto cuesta eso". "18 millones", le contesté. "Ah, pucha -expresó-, con esa plata me compro dos ametralladoras". Ronald tenía una obsesión de que lo que teníamos que hacer era prepararnos para un enfrentamiento. Todo el dinero invertirlo en armas y municiones.

Cuando se produce la muerte del comerciante Don Raúl, en donde estuve involucrado yo y otros amigos míos, yo lo lamenté terriblemente, porque ese fue el inicio del fin. A raíz de la muerte de Don Raúl, apareció la foto de Ronald en los periódicos, y Ronald entró en una... tengo la impresión, en una situación personal desequilibrante, de estar perseguido, y que se empieza a pensar ya no evaluando la realidad tal cual es. Yo veo que el asunto Pérez Zujovic es como el resultado de una situación que era generada por la crisis de estar perseguido. Esa es mi impresión, porque el resultado fue que la organización fue diezmada, perdimos cuatro compañeros, el fundo Chicauma se fue al demonio. Los campesinos que estaban en la directiva fueron expulsados del fundo, cosa que es gravísima a mi modo de ver, porque ellos no sabían nada del asunto VOP, no sabían que éramos de la VOP, y expulsarlos como cómplices de terroristas de izquierda fue una torpeza, una barbaridad. Y parcelaron el fundo, inmediatamente, lo convirtieron en propiedad privada, que es el destino final de los asentamientos. Los asentamientos eran un proceso que al final iban a terminar en el reparto del fundo, convertidos todos en pequeños propietarios. Ese era el proyecto de reforma agraria, que echó a andar Frei y que... la tendencia marxista es la granja del Estado, la enorme granja del Estado, que se repitió en Cuba, y que se repitió denuevo en Nicaragua; un fracaso completo, total, absoluto. En Nicaragua es de horror. Yo estuve trabajando dos años para el gobierno noruego en Nicaragua, y conozco al dedillo el descalabro de esa revolución.

Pueden estar informes sobre el plan que se iba a aplicar ahí en Chicauma. Era cultivo de cebada y trigo, con un método ultramoderno que estaba siendo probado por la FAO. La FAO tenía unos proyectos de agricultura allá en la India, y esos íbamos a aplicarlos aquí en Chicauma. Que tengo la impresión que tiene que ver con parar la erosión mediante curvas a nivel; arar ya no en forma recta como se suele arar, sino que arar considerando los desniveles del suelo, y tiene que estar además... Es tal el interés que despertó Chicauma, que incluso el ministerio de Obras Públicas había decidido hacer investigaciones de pozos subterráneos en Chicauma, para ver si encontraban unas napas subterráneas mejores de las que tenían, porque habían tres pozos, de los cuales uno solamente era bueno, y los pozos son carísimos. El ministerio de Obras Públicas dispone de un ítem destinado a la investigación. Ellos para apoyar el proyecto de Chicauma, iban a hacer unos pozos en distintos lugares para ver si encontrábamos una napa buenísima capaz de regar, quizás 200 hectáreas. Cuando yo venía preso hacia Santiago en un auto del GAP, pasó hacia Chicauma una de esas máquinas inmensas, que son las que perforan los pozos. Terrible para mí; todo ese proyecto se iba al diablo.

Cuando caí preso, estaba muy, muy enojado con los vopistas, muy molesto, porque sentí que estábamos traicionando a los campesinos, que habíamos defraudado la ilusión de gente pobrísima.

Yo, al menos, no participé nunca en un Congreso. Interesante dato: propuse dos o tres veces, cuando tuve conflictos con gente de la VOP, que hiciéramos un congreso para discutir el trabajo campesino. "Discutámoslo, conversemos, veamos en qué punto estamos, cuáles son los compromisos que hemos tomado con los campesinos. Revisemos lo que hemos hecho. A lo mejor les parece mal lo que estamos haciendo, pero díganlo". Desgraciadamente no tuve respuesta. No sé si por dejación, o porque ya tenían ese elemento que se metió -me dicen que Gonzalo Toro habría llamado a Ronald para conversar y decirle que lo que estaban haciendo era un absurdo.

sábado, diciembre 30, 1995

Alejandro Villarroel, "ideólogo" de la VOP

(Entrevista sin editar)

Yo creo que tiene que ver, el que no se haya profundizado en esa contradicción, entre las dos visiones teóricas, tiene que ver esa situación mía de crisis personal, la crisis que se nos venía encima. Yo estaba demasiado avocado a considerar que el grupo que apoyara este interesante proyecto, era gente magnífica; Buber habla de una élite. Toda sociedad en crisis produce una élite. Si aparece gente apoyando el proyecto de Chicauma en esa época, yo me sentía automáticamente calificando de elitista a ese grupo de personas, al margen de su origen socioeconómico o de su situación familiar, o qué se yo. Pero, evidentemente, estaba el conflicto latente ahí, y no fui capaz de resolverlo. Es posible que tenga que ver, ese ánimo de luchar, de combatir, el hecho de que la gente de la VOP era muy proletaria, salvo excepciones, cuatro o cinco personas de clase media acomodada incluso, pero el resto son gente muy, muy pobre. Entonces, la tendencia natural en gente muy pobre es, primero que nada, matar pacos, porque el pueblo se topa a cada rato con la policía como su enemigo número uno. Y, en la cárcel, funcionarios de gendarmería, en una oportunidad, me preguntaron si éramos de derecha o de izquierda. "Cómo me pregunta eso", le dije. "Claro, si ustedes mataban pacos chicos". Tiene razón. La VOP tiene cuatro o cinco funcionarios de carabineros de abajo. La VOP no mató jamás un oficial de carabineros. Es que esos pacos chicos son los que aparecen apaleando gente en las calles; no son los coroneles de carabineros los que aparecen golpeando y echando arriba de los camiones a la gente que está tomando una cervecita en la población. Esa irracionalidad del actuar corresponde a una realidad que es así no más; lamentable, pero es cierto. Es absolutamente cierto esa crítica que nos hicieron ahí en la cárcel que habíamos muerto pacos chicos, claro que es cierto.

En el inicio la VOP fue un grupo que ni siquiera tenía nombre, ni querían ponerle nombre. Esa era la idea de Ronald, constituir un grupo militar al servicio del partido tal, del partido tal o del partido tal, sin hacer discriminación. Un grupo, así, que está asesorando, en una toma, en una huelga, en un conflicto tal o cual o qué se yo, para los Primero de Mayo, como vigilantes, para darle seguridad a la gente que marcha por las calles. La idea de Ronald era, a toda la izquierda apoyarla con este grupo que iba a estar en todas las circunstancias donde hiciera falta. Esa es la idea original. No sé, a raíz de qué, surge la idea de ponerle VOP.

Esa es otra cosa curiosa. Como yo hace años que estoy tratando de convencer gente de que hay otra visión factible, cuando yo inicio todo este trabajo ser utopista, era poco menos que declararse imbécil, porque los otros eran los científicos. Un utopista era absolutamente un gallo tonto que reconoce que funciona al margen de la racionalidad, al margen de la historia. Es interesante el hecho como yo había colaborado con Clotario, con los trotskistas, con los no sé cuantos, yo tenía como costumbre no preguntarle nunca a la gente: "Oye, cuál es tu verdadero nombre". Esa es una razón de seguridad para mí. Además que es peligrosísimo que uno empiece a averiguar: "oye, dónde se reúnen ustedes, cuántos son ustedes". Cuando llega la gente de la VOP a mi casa, y me informan que tienen un grupo organizado, yo no les puse atención. Yo jamás miro la prensa roja, porque me parece una barbaridad hacer negocio con las cosas más tristes y más torbas; yo nunca he estado al tanto de en qué consistió el crimen de la modelo, ni el descuartizado de la noche tal, ni la violación de no sé cuál. Yo no tenía idea de las cosas que había hecho la VOP hasta que estuve dentro del cuartel de Investigaciones. Yo ahí me enteré, porque estaban colgadas en la muralla unas cartulinas. En el fundo de Chicauma, uno de los amigos, que lo considero un hombre excelente, que es Víctor, me confidenció que él estudió en Seminario, y que se marginó del Seminario, y que por estar planteando ideas revolucionarias, los papás estaban tan molestos que decidieron denunciarlo. Antes que lo denunciaran, los puso manos arriba, los metió en el baño, los encerró por fuera, y se mandó cambiar. Eso me lo confidenció Víctor, pero yo, hasta el día de hoy, no conozco cuáles son los apellidos de él, ni dónde viven. Yo me enteré en Investigaciones que Ronald se llamaba Ronald Rivera Calderón. Yo lo conocía como Manuel Campillay, y nunca puse en duda que fuera Manuel Campillay. Uno por norma no pregunta nunca cuál es tu nombre verdadero y qué cosa has hecho antes, y cuántos son ustedes.

Me parece que es más bien centralizado que democrático. Tengo la impresión. Gonzalo Toro tenía una visión trotskista neta. Los trotskistas en esa época se manejaban con la idea de que el proceso UP era dirigido por la burocracia, e iban rumbo al fracaso. Y que el pueblo cuando se diera cuenta que eso era un fracaso, el pueblo se iba a volcar masivamente al partido trotskista. Eso no ocurrió nunca en ninguna parte de la tierra. El fracaso del estalinismo se volcó al capitalismo monetarista a nivel mundial. El partido trotskista creo que subsiste en Londres y en Estados Unidos, y no han llegado a hacer jamás una revolución. Aquí en Chile entiendo que los más destacados trotskistas ya se murieron, quedan algunos otros que dicen que ya ni son marxistas siquiera. No se de ningún grupo de filiación trotskista en este momento en Chile. Gonzalo Toro se murió, lo mataron.

Lo que es valioso es lo que plantea Buber. El año 45 escribió el libro Caminos de Utopía, y plantea que estamos ya en una crisis que lo abarca todo, una crisis total, y el hecho de que la crisis se va a poner cada vez más honda. Buber no divisó la crisis ecológica, ni tampoco la sobrepoblación, los problemas que se han producido ahora último. Yo creo que los avances de la medicina están contribuyendo fenomenalmente a la explosión demográfica. Ahora hemos bajado los niveles de mortalidad infantil de manera extraordinaria, y estamos prolongando la vejez. El promedio de vida en Chile hace 50 años atrás, eran 50 años de edad, y ahora ya estamos en 60 o 70.

Para mí lo más interesante de todo, es que es factible que los seres humanos compartan en la forma más absoluta.

Yo tengo una prima judía. Sus hermanos se fueron para Israel.... Los nicas se demoraron diez años en aceptar el estalinismo. Los chilenos mucho antes los habríamos mandado al diablo. La idea era montar ese modelo de lo que debía ser, para que estuviera ya pronta, como dice Buber, para la hora plástica. Esa era la idea. Si los cabros de la VOP no estaban deacuerdo con eso, y si querían solamente el fundo por razones militares, no encaja nada, porque ahí fuimos a hablar con campesinos, con gente muy modesta -no eran politiqueros, en absoluto-, les prometimos cultivar la tierra y compartir, les prometimos vivir con ellos. Yo pienso que uno puede engañar a otro grupo político, eso ocurre, que un grupo hace entrismo en otro grupo, pero no es absolutamente posible engañar gente pobre, es una monstruosidad. Yo tenía una preocupación enorme porque teníamos que producir. Y toda esta hecatombe, de asaltos y de muertos, no encajan para nada con ese asunto de producir. Hubo, obviamente, una crisis de orientación teórica, que no supimos resolverla.

Y la otra contradicción que ocurrió es que yo iba con una idea en barbecho. El tío Enrique nos metió una preocupación porque estábamos destruyendo la naturaleza. Mire como está aquí, mire el arbolito como están dejando secarse, mire como quemaron acá. Machacándonos, cada quince días el venía a Santiago -hermano de mi madre- fue tan importante eso, que mi hermano se convirtió en director de la sociedad de amigos del árbol, a los 17 o 18 años, a una edad en que los muchachos andan absolutamente en otra onda.

-Eso ya hace 50 años casi.

Fíjate que curioso, fue tan importante el tío ese que nos estaba machacando, que estábamos destruyendo la naturaleza, qué se yo, sin que la palabra ecología me parece que ni existía en esa época. Y yo pensé que la forma de corregir los daños que estábamos haciendo, que me mencionaba el tío Enrique, era la revolución.

Mostraron cultivos con un tractor; falso, no logramos cultivar nunca. Nos entregaron las semillas, pero no nos dieron como arar, y costaba 18 millones de pesos arar 200 hectáreas.

Alex, no sé para qué lo mandaron para el campo. Llegó por ahí en febrero o marzo, yo no lo conocía, no pedí que fuera para allá, no sé a qué llegó. Tenía una facha muy desagradable. No me acuerdo haberlo visto trabajando. No iba a nada concreto. No fue jamás jefe del fundo y terminé echándolo.

Nunca se dio clases dentro del propio fundo. Lo que hice yo fue matricular a los niños, después de que les compramos ropa. A los campesinos de Chicauma les da estatus venirse a Santiago. Chicauma es visto como un campo muy pobre, entonces, el gallo que se viene a Santiago adquiere un estatus muy especial. Y como andaba metido entre revolucionarios, más estatus todavía, en relación a los campesinos que estaban metidos allá entre los cerros. Ese fue el inicio del asunto.

Hay una entrevista en la revista Apsi, o no sé como se llama, en que me dedicaron cuatro páginas y no se menciona para nada el fenómeno comunitario, cuando eso era lo más interesante que había ahí.

Es fundamental llegar al campo con un hombre nacido ahí; si llegan puros extraños no te reciben. Pero si llegas con uno que nació allí, y que es primo del dueño de casa, todos los demás son bienvenidos. Es así el campesino chileno. El campesino chileno es terriblemente receloso. Pero si tú llegas con una persona que es pariente de ellos, que los conocen, te abren las puertas y te tienden sus brazos. Eso nos permitió establecer un nexo excelente de confianza con la gente del campo.

Los campesinos quedaron con una foto hermosa; el único que no está ahí soy yo, porque...

La foto esa es interesantísima, porque hay un montón de gente que son todos campesinos chilenos típicos; esa era la comunidad.

Chicauma puede abastecerse de luz gratis con estos aeromotores, papalotes, molinos de viento.

Ese asunto que yo te contaba que una escuela universitaria decidió hacer su práctica dentro del fundo prefiero no mencionarlo

Me parece interesante que nos consiguiéramos los documentos que deben estar archivados ahí sobre Chicauma. Tiene que estar el documento de la toma del fundo, la declaración de la toma, tiene que estar el decreto en que se aprueba la inclusión de Chicauma dentro del proceso de reforma agraria, los contratos de la gente, y deben estar datos sobre los dineros que pagó el Estado como sueldo, porque daban diez mil pesos por mes a cada campesino, o a la semana, no estoy seguro.

A los grupos revolucionarios les interesa tener presencia en los sindicatos, en las minas, en el campo, en las industrias, en las poblaciones. Es casi algo como una competencia. A un grupo le da estatus tener un fundo, hacer trabajo en un fundo.

En síntesis, yo estaba en una situación personal tan de crisis -crisis personal mía- y era tan gorda la crisis que se veía venir, que yo creo que pocas veces he hablado con más fuerza, con más obligación de convencer; los convencí. Les conté toda la historia de los kibutz, de cómo es factible vivir en forma comunitaria.

El padre de él había sido expulsado del PC junto con los reinosistas, con otro grupo de gente que entró en conflicto con la dirección. Comunistas de toda la vida.

La objeción que nació era de tipo político, porque se enteraron que estábamos metidos vopistas, y teníamos como proyecto echar a andar un kibutz. Eso, absolutamente, no lo aceptaron. Y se las arreglaron, para que jamás fuera mencionado, que eso era en realidad una experiencia comunitaria. Trabajábamos en comunidad; el dinero se juntaba en una caja de zapatos, y estaba metida debajo de una cama, y nadie robó... fantástico, en Chile eso es increible. De ahí salió dinero para comprar ropa a los niños chicos; después los matriculamos, les compramos libros.

Parece ser que, incluso, antes de la muerte de Pérez Zujovic, a Ronald le habían ofrecido la posibilidad de que todos los vopistas se fueran para el extranjero, nos daban dólares y visas, pero Ronald no aceptó -no estoy seguro si eso ocurrió antes o despué de la muerte de Pérez Zujovic- se negó a que nos fuéramos.

Y la profesora de los niños, en Lampa, es una persona que podemos ir a visitar, porque es pariente de este ciudadano (Moreira), por casualidad. Es pura casualidad, además, que el juez de Lampa es mi amigo personal. Villarroel de Lampa es "mi hermano", me decía, y los dos teníamos un auto Ford 29, de esos cacharros antiguos. El era el juez de Lampa y yo era el tomador del fundo Chicauma.