miércoles, marzo 31, 1993

Gitanos


1.000 años de viajes en el cuerpo

Los gitanos no usan barba a menos que estén de luto.

Se calcula que en Chile residen aproximadamente unos ocho mil gitanos. Es posible observar sus carpas multicolores en las afueras de las ciudades o grupos de mujeres caminando por las calles, con trajes que evocan lejanos lugares y tiempos remotos. Películas como “Tiempo de gitanos”, artistas como Gipsy King, canciones que hablan de gitanas hermosas. Algo de ellos nos gusta y atrae, pero la verdad es que la mayoría de los chilenos los conoce poco y se deja llevar por los prejuicios. Quien se dirija a la Biblioteca Nacional confirmará lo dicho: acerca de los gitanos (o zíngaros) existe un único libro, editado en Barcelona nada menos que en 1915.

A fines del siglo pasado, estudios profundos del idioma gitano (romané) revelaron una enorme similitud con los dialectos indos. El descubrimiento aclaró que esta gente caucásica oscura tenía por patria el noroeste de la India. Resultaron así emparentados con todos los pueblos indoeuropeos, entre ellos con los iraníes, eslavos y germanos.

Aunque se desconoce la época exacta en que los gitanos –nómades desde tiempos inmemoriales- dejaron la India, es probable que se alejaran de sus fronteras en migraciones sucesivas iniciadas alrededor del año mil d.C. El motivo de su partida se presume que fue la búsqueda de la libertad, pues habrían sido esclavizados al considerárseles una secta menor. Despreciativamente se les llamaba paishatcha (espíritu maligno o demonio nómade).

Aparecieron en Persia en el siglo XI. Al poco tiempo –cuentan crónicas bizantinas- ya eran numerosos en Asia Menor. Desde allí algunos pasaron al norte de África y muchos, cruzando la estepa rusa, llegaron a Europa oriental a comienzos del siglo XIV. Pero fue la invasión del temido conquistador tártaro Tamerlán, que asoló la India en 1398, la que hizo huir a millares de gitanos.

En grandes contingentes éstos arribaron a Europa occidental en pleno Renacimiento, durante el siglo XV. Rápidamente se expandieron por el continente, desde los países balcánicos hasta Finlandia y España.

Al principio tratados con respeto, por creerlos pobres peregrinos descendientes de antiguos faraones, fueron luego –a causa de su vida errante y costumbres exóticas- rechazados de las poblaciones donde entraban. Acusados de vagos, brujos y ladrones, empezaron a ser perseguidos en toda Europa. Fueron expulsados por la mayoría de los monarcas de Europa occidental.

En la práctica, sin embargo, todas estas leyes y edictos resultaron letra muerta, pues esta gente ha persistido en su forma de vida.

Si bien la segregación nunca se aplacó, durante la Segunda Guerra Mundial rebrotó con gran virulencia. La mayor persecución la sufrieron durante el régimen nazi, en donde murieron por miles asfixiados por el gas en los campos de concentración. El número de víctimas, dependiendo la fuente, varía desde los 40.000 hasta el medio millón.

En los últimos 150 años estos vagabundos se expandieron y se hicieron a la mar. Así, han llegado a las Américas y Australia, escapando de las atrocidades de las guerras.

Empezaron a llegar a Chile desde fines del siglo pasado. Provenientes de variadas naciones. La gran mayoría eran tribus originarias de regiones como Serbia (Austria-Hungría), que arribaron masivamente a nuestro país escapando de la Primera Guerra Mundial, en 1918. Vinieron también rumanos, rusos y un pequeño pero influyente número de familias del norte de Africa, específicamente, egipcios y libios. Aquí unieron sus nombres y costumbres. Los europeos impusieron sus apellidos eslavos y los norafricanos, aprovechando nuestro clima benigno, propagaron la tienda beduina en reemplazo del tradicional carromato.

Sagrada virginidad

Para develar algo el misterio que rodea a los gitanos, el canelo tomó contacto con la familia Aristich, cuya casa se encuentra en el paradero 18 y medio de la Gran Avenida, en la comuna de La Cisterna de Santiago.

El núcleo familiar está compuesto por el padre (dade en gitano), Nicolás; la madre (male), Lucrecia; tres hijos (chavrós): Hugo, Jorge y Nino; y por tres hijas (chorrís): Lola, Pantera y Esmeralda. Junto a ellos vive una tía (vivi) de Nicolás: Carmen.

La casa de los Aristich es blanca, con un amplio patio delantero cubierto de piedrecillas. En él está la camioneta de la familia, tipo Chevrolet C-10. El interior de la construcción es amplio, con varias habitaciones y techo alto. Abundan alfombras de tonos rojos y cortinas azules. En la sala que hace de recibidor hay sillones y un sofá. Las demás piezas tienen cojines y sillas. En las paredes hay fotografías familiares, de esas en blanco y negro que son luego coloreadas. También hay tapices con la figura de John Kennedy.

-Es que lo queríamos porque era muy humano- explica Lucrecia.

El matrimonio Aristich –primos entre sí- ha viajado por varios países de América visitando paisanos: Estados Unidos, México, Guatemala, Argentina, Perú y Bolivia. En éste último nació su primer hijo, Hugo, en 1965, un año después de que se casaran por acuerdo de sus familias. De cada país han guardado algún recuerdo, como un par de sombreros de charros mexicanos que muestran orgullosos.

Nicolás y Lucrecia ya son abuelos. Hugo está casado con Carmen (Changa) y tienen dos hijas: Lira y Maruzia, de cuatro y siete años respectivamente.

Antes, los padres determinaban con quién se casarían sus hijos. Actualmente, los muchachos pololean informalmente y son ellos mismos los que escogen con quien establecer el noviazgo. La mayoría de los jóvenes se desposa alrededor de los 20 años. Cuando la pareja desea casarse, él se lo comunica a sus padres y éstos van a “pedir la mano” a la familia de la muchacha. Una vez que los padres de la novia dan su aprobación, se negocia el precio que se debe pagar por la hija. Generalmente, al final se llega a una suma simbólica de 20 a 30 mil pesos.

Los invitados comienzan a levantar sus carpas, en ruedo, tres días antes de la ceremonia. En ésta, primero se efectúa un almuerzo. Cada tribu en su propia mesa. Los hombres sentados en sillas y las mujeres en el suelo. El plato central es el dolma: arroz con carne molida de cerdo y vacuno, envuelto con hojas de repollo. Finalizada la comida, se simboliza el rapto de la novia por parte de la tribu del novio. Se produce un diálogo y bromas entre las partes, sobre un “corderito” que andan buscando. Por último, una hilera de mujeres, encabezadas por un paisano que lleva una bandera roja, se aleja con la novia al ritmo de la música. Llegan a un poste en el que se coloca el emblema. El novio lo toma con el brazo extendido y la novia pasa tres veces por debajo de él. Se abrazan y todos celebran. Luego, se hace circular una fuente con agua, en la que los invitados depositan sus regalos: billetes de alto valor, monedas de oro y plata.

La fiesta prosigue con el baile: cumbia y música del medio oriente; ésta acompaña la danza gitana típica, llamada romané.

En la madrugada del día tercero, una gitana de edad avanzada revisa las ropas de la novia para dar fe de la virginidad de la muchacha. Si da el visto bueno, se da un disparo al aire, se baja la bandera del mástil y se da a cada uno la mitad de una manzana que colgaba del poste.

En caso de no mostrarse la virginidad de la novia, el matrimonio no queda establecido. La familia de la muchacha debe pagarle a los padres del novio todos los gastos en que incurrieron para la fiesta, “desde la sal para arriba”, dicen.

Entre los zíngaros el divorcio es permitido, sólo es necesario que el que desea terminar el vínculo convoque al tribunal gitano o kris y que dé buenas razones para su decisión. Las causales pueden ser la infidelidad, el maltrato o la falta de amor.

Romané, radio y televisión

Mientras nos servimos un vaso con café gitano (parecido al “turco”), Nicolás cuenta cuáles con las cosas que identifican a los gitanos.

-En primer lugar es nuestro idioma: el romané. Junto con esto está el gusto por viajar, en carpas o con acoplado. Luego, se encuentra el atuendo de las gitanas: el vestido o suñias, la blusa o gat y, en las casadas, el pañuelo o dicló.

Las raíces fonéticas y gramaticales del romané nacen del sánscrito, el antiguo lenguaje sagrado de la India. Enriquecido después principalmente con palabras persas, griegas y eslavas, es hoy una lengua vivaz y muy expresiva, que lamentablemente carece de una tradición escrita.

-Nosotros sólo hablamos castellano cuando hay chilenos presentes. Si estamos entre gitanos, conversamos solamente en romané –explica Lucrecia-.

Cuando pensamos lo hacemos con palabras del idioma gitano, por lo que hablar español nos significa un esfuerzo de traducción.

Jorge, a su vez, comenta que es muy fácil aprender el romané, mucho más que el inglés, dice, ya que la construcción de las frases es parecida al castellano.

-Hace unos años atrás conocimos a un chileno que quería aprender el idioma gitano. Le enseñamos un vocabulario bien completo que él iba anotando en un cuaderno. Luego no lo vimos por un tiempo y, cuando regresó, hablaba perfectamente el romané- cuenta Jorge.

Si bien es cierto que las nuevas generaciones saben leer y escribir en castellano, no puede decirse que sean amantes de la lectura. Los medios de comunicación preferidos por los gitanos son indiscutiblemente la radio y la televisión.

Ver imágenes de otros paisanos o escuchar el romané en medios audiovisuales les produce gran satisfacción.

-Fue muy emocionante oír el mensaje que en idioma gitano dio un paisano, diputado español al Parlamento Europeo, en un programa de televisión. También el Papa nos habló en romané cuando hizo la bendición a todo el mundo; nos sentimos muy halagados –comenta Nino con orgullo.

Por el hecho de no contar con registros escritos, en el ambiente gitano no es raro que existan tantas versiones sobre un suceso del pasado como paisanos que la cuentan, y que todos digan: “no le crea mucho a ése, yo le voy a contar la verdad”. Un chileno que conozca poco a los gitanos seguramente los encontrará muy “cuenteros”. Desde el ángulo zíngaro, los gallé (no gitano) somos bastante poco cumplidores de nuestra palabra: “mentirosos”. Para los gitanos el compromiso oral es de enorme importancia, tanto como lo es para un chileno un documento escrito y firmado.

“No hacemos el servicio militar”

Nicolás se dedica a la compra y venta de artefactos en general y es aficionado a concurrir a las casas de remate.

-En Chile hay mucha delincuencia porque los sueldos son muy bajos y hay demasiada diferencia entre ricos y pobres. La educación y la salud deberían ser gratuitas –afirma Nicolás.

Con respecto a la política nacional, Nicolás comenta que muchos tienen carné electoral y que también votan en las elecciones, pero que lo hacen individualmente, sin ponerse de acuerdo entre los paisanos. No obstante, reconoce que los gitanos prefieren la democracia y la libertad.

-Los gitanos somos no violentos, pacíficos. Es muy difícil que un conflicto entre nosotros termine con muertos, como pasa entre ustedes. No nos gustan las guerras y no hay gitanos extremistas. Ningún paisano se presentaría de voluntario para la guerra. Los jóvenes de nuestro pueblo no se inscriben en los cantones de reclutamiento, por lo que no hacen el servicio militar.

Lucrecia es, para los clientes que la frecuentan, la señora Teresa, “parasicóloga consejera del hogar con 20 años de experiencia”, que interpreta a través del tarot y del naipe egipcio. Sus pacientes le piden hora al fono 525 18 07 y los recibe en una pieza de su casa decorada especialmente. Las paredes están cubiertas por cortinas que le dan un aire oriental. Sobre una de ellas cuelga un diploma: “Lucrecia Aristich Marincovich. Instituto Mentalista de Chile, 28 de diciembre de 1970”. En un rincón hay una mesa baja cubierta con un tapiz que muestra una imagen de Jesucristo. Encima hay crucifijos y un cáliz dorado, una estatuilla de Buda, un cuadro con figuras de vírgenes y santos y un conjunto de velas multicolores.

-La astrología, la quiromancia y la parasicología no son poderes mágicos. Se adquiere ese conocimiento a través de mucho estudio y práctica. Lo que se desarrolla es una percepción especial, algo así como la sicología- aclara Teresa mirando fijamente a los ojos, como es costumbre entre los gitanos-. Las personas vienen a mi consulta por problemas de comunicación en la familia, dramas amorosos o vacíos existenciales.

Agricultor y gitano, imposible

Una de las leyendas que contaban los gitanos dice que eran descendientes de los faraones y que provenían del antiguo Egipto. Esta versión fue tan difundida entre los europeos, que por ella les denominaron “egiptanos”, que finalmente derivó en gitanos.

El origen mítico más difundido entre los zíngaros hoy en día es el que afirma que provienen de una de las doce tribus de Israel; hijos del legendario Abraham, el primer nómade sobre la tierra. La Biblia lo dice en Jeremías 35:7, 8: “No edificaréis casa, ni sembraréis semilla, ni plantaréis viñedo, ni poseeréis nada, sino que en tiendas pasaréis toda vuestra existencia, para que viváis muchos días sobre la faz del suelo, donde sois forasteros”.

En Chile, la mayoría de los gitanos son católicos, devotos de vírgenes y santos, como San Sebastián, a quien van a visitar los 20 de enero a Yumbel. Aproximadamente un tercio sería evangélico, los cuales asisten a diversos templos, leen mucho la Biblia y rechazan la ingestión de alcohol.

-Entre nosotros hay de todo: cristianos, ateos e incluso hay quienes creen en ése- indica Jorge apuntando con el dedo hacia el suelo, como diciendo “el demonio”-. Personalmente creo en Dios, pero no pertenezco a ninguna iglesia- agrega.

La iglesia adventista gitana del séptimo día está ubicada en el paradero 22 de la Gran Avenida. Se ha convertido en un lugar de reunión y centro de referencia para los gitanos, quienes la respetan independientemente del credo que profesen. La juventud zíngara se junta los martes y jueves en la tarde, allí rezan, leen la Biblia y escuchan los consejos de pastores gitanos. También organizan colectas para los paisanos enfermos o que han sufrido desgracias y cuentan con un conjunto de muchachos que canta y realiza giras para recolectar fondos. Muchos son los niños gitanos que han aprendido a leer y escribir en los cursos que imparte esta iglesia.

A Lucrecia le interesa mucho el tema de la educación. Todos sus hijos han aprendido a leer y escribir, para lo cual han sido muy rápidos e inteligentes, asegura. Incluso, afirma que los pastores evangélicos les han ofrecido becas, pero que los muchachos no se han interesado.

-Me habría gustado que mis hijos e hijas siguieran estudiando, pero cuando en las escuelas los escuchan hablar el romané se burlan de ellos y entre los mismos muchachos paisanos se mira como raro al que le gusta estudiar. A mí me hubiese encantando seguir una carrera; mi madrina es chilena y con ellos aprecié lo que es el estudio- acota con nostalgia.

Enfatiza que para los gitanos lo más importante son los hijos, en los cuales piensan primero cuando obtienen frutos de su trabajo.

-Los gitanos no tienen patrones, trabajan en forma independiente y prefieren pasar penurias antes de tener uno. En las épocas difíciles, económicamente, el hombre se queda en casa cuidando los niños y la mujer sale a las calles a leer la suerte. La mujer es el pilar de la familia -comenta Lucrecia con orgullo.

Jorge, de 24 años, es mecánico autodidacta y se dedica a recorrer las calles en busca de autos que comprar.

-Una vez encontré un Fiat 600 que era una niña de 17 años. Lo tenía botado, y como deseaba estudiar en un instituto, al ofrecerle $ 80.000 los aceptó gustosa. Mi hermano Hugo lo compró y me dio una comisión de $ 20.000. Le dimos una buena limpieza y él lo vendió en $ 250.000.

Antes Jorge se dedicaba a vender pulseras de cobre que él mismo fabricaba.

-Mi abuelo me enseñó la artesanía con metales. Pero antes de morir me pidió que me dedicara a otra cosa, porque la artesanía dejaba muy pocos dividendos- relata.

Don Francisco y los “patos malos”

Jorge ha conocido a muchos chilenos que no son paisanos (gallé). Con la mayoría ha tenido buenas relaciones, pero no ha faltado quien le haya tratado agresivamente por el hecho de ser gitano.

-Había en la calle estacionado un auto y yo toqué el timbre de la casa para preguntar si es que les interesaba venderlo. Salió un caballero y yo le hablé. Por el acento supo que era gitano y empezó a increparme: “Váyanse de aquí tales por cuales, no quiero saber nada con ustedes, ya los conozco” y con un palo comenzó a darle golpes a la reja. Lo que pasa es que la gente siempre necesita tener alguien a quien considerar su enemigo.

La mayoría de los gitanos santiaguinos habitan en casas entre el paradero 18 y el 27 de la Gran Avenida. Hasta 1989 el barrio zíngaro de la capital era La Palmilla, en Conchalí.

-Allí había muchos “patos malos” –argumenta Jorge-. Una noche un grupo de cabros chilenos atacó con piedras un local en donde nosotros tomábamos algo. Quebraron varios vidrios, y la dueña era una señora chilena muy buena con los gitanos. Unos paisanos persiguieron a los agresores y, cuando los tenían agarrados, uno le dio una puñalada a un gitano. Por suerte, gracias a su corpulencia, se salvó.

También Lucrecia recuerda los robos de alfombras y de partes y piezas de vehículos que sufrieron en La Palmilla.

Entre los muebles y cojines de la casa de los Aristich deambulan armoniosamente cuatro perros pequeños y un gatito. Nicolás reconoce:

-Hay gitanas que andan por las calles, que no tienen casa y son poco aseadas. Rodean a alguien y lo molestan insistentemente. Como les piden que se vayan y ellas son porfiadas, entonces la persona llama a los carabineros.

Nino, de 19 años, interviene:

-El problema es que la gente generaliza por unos cuantos gitanos irresponsables. Cuando los paisanos no tenían casa, y viajaban de un pueblo en otro, no les importaba hacer algunas pillerías porque no volvían a aparecer por allí. Ahora es diferente, los jóvenes gitanos queremos dignificar a nuestro pueblo. Limpiar nuestra imagen trabajando honradamente y con calidad.

Él toca la guitarra, canta y baila. Su objetivo es convertirse en un artista conocido. Ya ha actuado en algunos locales y está juntando dinero para editar un “demo”, para mostrarlo en radios y buscar un productor.

-Cada vez que he actuado en un espectáculo, no falta el chileno que me pregunta por Nasno Nicolich. Él vive actualmente en Estados Unidos y ya no se dedica a cantar- relata Nino.

Don Francisco sale al tapete, como que llevó a los gitanos a Sábados Gigantes:

-Él era nuestro amigo, lo convidábamos a nuestras fiestas. Pero ahora está lejos, en otra...- opina Lucrecia.

“Ser gitana es una lata”

Lucrecia sirve té gitano, de hojas, y al cual se le agregan rodajas de alguna fruta, como limón, durazno o plátano. Se sirve en un vaso de vidrio sobre un pocillo de porcelana. En éste se vierte un poco cuando el té está caliente.

Nicolás enciende un televisor en colores y coloca un video con imágenes de un cumpleaños.

-La fiesta es igual a la de ustedes, con torta, velitas y sombreros. También lo son la Navidad y el Año Nuevo. Lo único que después los adultos hacemos un asado y bailamos –explica Nicolás.

Muestra en la pantalla a un tipo, argentino, no gitano, que se casó con una paisana y que ahora habla romané y va a las fiestas.

-Los matrimonios mixtos resultan cuando hay respeto y simpatía mutua por las culturas. Cuando eso no se da, alguien abandona la suya- comenta Nicolás.

Esmeralda tiene 15 años y es la menor de las hijas de Nicolás y Lucrecia. Es la regalona de su padre y está eximida de hacer labores domésticas en la casa.

-Es que si lava los platos seguro que rompe alguno y si hace el aseo, lo deja a medias- justifica Lucrecia.

Fanática del cantante Juan Gabriel, Esmeralda se queja:

-Me aburro todo el día, este barrio es muy fome, paso aquí encerrada y sola mientras mi hermana Pantera y mi prima Nina pasean por la ciudad.

Con ojos de picardía y una sonrisa agrega:

-Ojalá me muera, ojalá se mueran todos; ser gitana es una lata.

Sin hacerse problemas, Nicolás en tono de burla dice:

-Coloque en la revista que hay una princesa gitana que quiere casarse con un chileno de plata. Que puede venir y llevársela gratis, sin que me pague nada.

Lola Aristich tiene 21 años y es la más callada y tímida de la familia. Sus hermanas le pusieron “La muda” en referencia a la telenovela Pantanal. Ella es la que más trabaja en las labores domésticas. Pantera, de 17, tiene personalidad fuerte, rostro felino y una voz metálica, de FM, que es común a todas las mujeres de la familia Aristich.

-La juventud gitana es más moderna; podemos tener amigos hombres, vincularnos con galletas (chilenos). Vamos a los recitales, nos gustan los Gun’s and Roses, esperamos a los artistas en los hoteles para tomarles fotos y pedirles autógrafos y vamos a las discotecas- dice Pantera.

Nina –alta, delgada y extrovertida- agrega:

-Frecuentamos una salsoteca en el barrio Bellavista y arrendamos algunas veces la disco “Traficantes de la noche”, en el paradero seis de la Gran Avenida. Vamos a pololear al cerro Santa Lucía, nos divertimos en Fantasilandia y arrendamos videos de nuestros artistas preferidos, como Luis Miguel.

En verano, es común que viajen a Villa Alemana, a la casa de algunos parientes y que desde allí vayan a Viña.

-Vamos a las playas de Reñaca y Con-Cón y en la tarde arrendamos caballos o bicicletas. Por la noche nos juntamos en la plaza del Casino de Viña. Algunos entran a jugar y otros cantan y bailan en la plaza. Los días del festival, unos van a la Quinta Vergara y el resto queda paseando fuera- cuenta Nina.

El fin del mundo

La tía Carmen, o Tuna para los gitanos, llegó a Chile cuando tenía pocos meses de edad. Su familia venía escapando de la Primera Guerra Mundial, desde Serbia. Su padre, Srauco Aristich, había dicho que quería irse al fin del mundo y –obvio- llegaron a nuestro país. Su madre, Pelaiglia Marcovich, había dado a luz a dos hijos y tres niñas.

Tuna es delgada, con voz ronca y tatuajes en los brazos.

-Me los hizo hace 50 años un chileno y fue una moda entre nosotras –explica.

Los cigarros se consumen uno tras otro; gitanos y paisanas fuman mucho. Ellas llevan las cajetillas junto con sus cosméticos en el tradicional morral, llamado kisí, que atan a la cintura.

-En Chile hay gitanos muy pobres y otros con mucha riqueza: casas, vehículos último modelo, tierras, teléfonos celulares y finos zapatos. En cambio, hay algunos que no tienen casi para comer y andan a pie pelado. Pero todos tenemos apariencia humilde y modesta, aunque existen algunos a quienes les gusta aparentar con joyas y adornos brillantes –dice Nicolás.

Para las gitanas más veteranas, la modernidad ha afectado a los paisanos. Tanto la mamá de Changa como Lola California, nieta de Espiro –el famoso rey gitano-, coinciden en señalar que hoy las diferencias socio-económicas entre los paisanos es demasiada y que ya no existe la solidaridad de antaño.

-Ahora –comentan- no se da la ayuda mutua que nosotros conocíamos y muchos se preocupan más por ostentar con sus modernas camionetas y con sus lujos que por compartir con los demás.

-Hoy en día hay gitanas de edad avanzada que las tienen en asilos; eso nunca se había visto antes entre nosotros- asegura Lola.

La mamá de Changa, por su parte, cree que los chilenos deberían ayudar a los gitanos a sobrevivir como cultura:

-Así como a los Mapuche y a otras minorías étnicas se les apoya y se fomenta su supervivencia como pueblo, creo que los gitanos también tenemos derecho a ser considerados- afirma-. Por ejemplo, debería dársenos facilidad para vivir todos juntos en una villa, como asimismo poder tener una correcta previsión, pues también somos chilenos.



Recuadros

Las “razas”

Entre los gitanos chilenos se establece una clasificación en varias “razas”. Según ellos, cada una se caracteriza por ciertos rasgos generalizadores. Sin embargo, se encuentran tan fuertemente vinculados por costumbres y por sangre que es difícil establecer los límites entre ellas.

Káwishis: se dice de ellos que son muy astutos y hábiles negociantes. Expertos en “pasar gato por liebre”. Habitan preferentemente el sur del Chile y mantienen bastante independencia del resto de las razas.

Chikarestis: son descritos como personas muy alharacas y exagerados. Son extrovertidos y no disimulan sus emociones, por lo que se les tilda de escandalosos. Se les reconoce su sencillez, su humanismo y una disposición a compartir.

Badunishis: se les caracteriza por ser fanáticos del trabajo y por poseer riqueza. Son discretos y no dan a conocer a los demás sus problemas internos. Se les critica que subordinan mucho a quien realiza las labores domésticas y que son machistas.

Kañarkis: de esta “raza” se dice que la mujer tiene una posición de mayor relevancia: que son “avispadas” y con mucha personalidad y que trabajan más que los hombres.

Junto a estas “razas” existen apellidos gitanos que se han convertido en algo así como castas, que se distinguen por algunas características peculiares. Ejemplos:

California: familia de los primeros reyes gitanos de Chile. Buenos para contar “historias”, según se dice.

Pantich: familia del actual rey gitano. Sus mujeres son apreciadas por su belleza –ojos claros y pelo rubio- y, por su supuesta fogosidad, se les denomina “francesas”.

Basovich: viven mayoritariamente en el norte de Chile: en Arica e Iquique. El resto de los gitanos los consideran poco aseados y demasiado buenos para el trago.

Otros apellidos gitanos: Nicolich, Yovadanovich, Milanovich, Savich, Marcovich, Marincovich.

A pesar de que en las enciclopedias se dice que hay otra “raza” gitana llamada boyashis, que tendría una clara ascendencia rumana, los gitanos criollos no piensan así. En primer lugar, señalan, porque hablan una lengua distinta al romané. Además porque, aunque tienen costumbres parecidas a los gitanos, son más “relajados”: no son tan estrictos con la virginidad, usan barba y se casan bastante con chileno(a)s, dicen.

Kris: El tribunal gitano

La comunidad gitana tiene su propio sistema de justicia, cuya institución máxima es la kris. Este tribunal se constituye cuando un conflicto o disputa entre dos personas no logra ser resuelto entre las familias de los involucrados. Entonces, alguno de los afectados solicita un arbitraje de la kris. Inmediatamente se corre la voz entre las familias que habitan en la misma zona de los convocantes. Todo adulto mayor tiene derecho a participar en el tribunal y, si es que lo desea, se puede hacer acompañar de un joven, “para que aprenda”. De las mujeres, sólo pueden asistir –con derecho a voz- las de más edad que quieran dar su opinión. La reunión se lleva a cabo en una casa que tenga suficiente espacio para albergar una asamblea de hasta 60 personas. El proceso, que puede durar desde dos horas hasta tres días, se realiza en un ambiente de discreción. Allí llegan los afectados a dar sus testimonios y, además, se escucha a los testigos que presentan las partes en conflicto. Luego de esto, los asistentes entran en deliberaciones, se ponen de acuerdo y llegan al veredicto. Varias veces los casos tratan de la repartición de bienes en litigio; en otras ocasiones, es para resolver las demandas de divorcio, los conflictos personales, acusaciones de hurto, de acoso sexual, etc. Cuando se trata de reparar daños causados, la kris determina multas en dinero para el ofensor y penas que van desde la prohibición de asistir a las fiestas, de visitar las casas o carpas, hasta la expulsión de la comunidad.

Las sesiones de la kris son dirigidas por paisanos que cuentan con el reconocimiento general, que tienen gran reputación y experiencia en la materia. Así, existen como 10 ó 15 gitanos que son los más solicitados para dirigir las contiendas, por lo que con el tiempo han llegado a ser considerados como una especie de “jueces” naturales, los que tienen bastante influencia en las decisiones de la kris.

Rey sui géneris

La persona que desempeña el cargo de rey gitano, cumple básicamente dos funciones. Por un lado, debe preocuparse por ayudar económicamente a las familias que estén padeciendo desgracias materiales. Por esto, los gitanos escogen para ser reyes a hombres de buena situación financiera. Esto mismo es importante para cumplir la otra función del rey: tiene que relacionarse con las autoridades chilenas para defender los intereses de la comunidad gitana que reside en nuestro país. Debe ser conocido en las comisarías, en los cuarteles de Investigaciones, en los juzgados y en las cárceles. Tiene que contactarse con los alcaldes, gobernadores e intendentes y acceder a conversar con los parlamentarios, ministros e incluso con el Presidente de la República. Debido a esto, el rey gitano necesita poseer prestigio y haberse ganado respeto. Una manera de reafirmar esas cualidades es mostrándose con muchas joyas y con ostentosos automóviles.

En la actualidad el monarca gitano es Petre Pantich, un hombre robusto de casi 80 años. Antes de él reinaron hombres de la familia California: Francisco, su hijo Espiro y luego su nieto Hugo, quien falleció en 1989. Cuentan que mantenían buenas relaciones con los presidentes de Chile elegidos democráticamente, de los cuales llegaron a obtener algunos beneficios.

El rey gitano no es un soberano que gobierne a sus súbditos. Aunque pueda tener influencia interna y ganarse el reconocimiento de la comunidad gitana, éstos no le deben obediencia. El individuo gitano es muy cuidadoso de su libertad y autonomía y cuando, por necesidad, debe elegir a mandatarios que cumplan determinadas funciones, no les entrega nunca “cheques en blanco” y todo cargo es revocable.

El sistema de decisiones en la comunidad gitana viene dado por una coordinación entre las familias, las que mantienen constantemente en comunicación (para este efecto el teléfono les ha servido de gran ayuda).

Purificación y luto

De acuerdo a la ortodoxia gitana, cuando una mujer da a luz debe pasar 40 días aislada, en un proceso de purificación. No puede ir de visita a las carpas o casas de las otras familias, como tampoco asistir a las fiestas de la comunidad. En su hogar se le separan los servicios y no debe cocinar.

Transcurrido ese tiempo, puede bañarse y volver a la forma de vida habitual.

El recién nacido no tiene que ser tocado por personas que no sean de la familia. A los tres días de que el infante llega al mundo, los familiares dan aviso de la buena nueva visitando las casas o carpas de sus amigos, a las que les arrojan gotas de agua bendita. A continuación, los paisanos se reúnen y realizan una fiesta, en la que se le busca un nombre al bebé. Una vez que la asamblea escoge la gracia, se junta dinero para obsequiárselo a los padres, quienes deberán utilizarlo en beneficio del recién nacido.

Más tarde, si los padres pertenecen a alguna religión, es bautizado en la respectiva Iglesia.

Finalmente, sin mayor apuro, se inscribe el nacimiento en el Registro Civil. Allí se les coloca el nombre gitano o cualquier otro más común a los chilenos. Por esto, hay paisanos que aunque se les conozca por sus gracias zíngaras, en el carné de identidad muestran otras más corrientes para el común de la gente.

Cuando una persona fallece, se avisa inmediatamente a los parientes que están lejos o en otros países. Durante dos días y dos noches se efectúa velorio, para el cual se preparan cosas para beber y alimentar a los asistentes. Si el que murió es un hijo, el gitano, que normalmente no usa barba, se la deja por una año; si es un hermano, por seis meses y si es un primo o amigo, por siete días. Durante el mismo período no debe ver la televisión en su hogar ni concurrir a fiestas, tampoco escuchar radio. Tanto el pariente hombre como mujer, mientras dure ese tiempo de luto, no tienen que tocar el jabón, la colonia ni el perfume, como tampoco peinarse.

En las visitas a las tumbas de gitanos en los cementerios, los paisanos les llevan cigarrillos, que encienden y dejan consumirse como si fuera el deudo el que los fuma. También llevan flores y velas para prender.

Toda la familia gitana venera a sus antepasados y conserva sus imágenes en fotografías, que adornan sus casas o las carpas en los ritos importantes como el matrimonio. El mayor insulto entre los zíngaros es faltarle el respeto a sus muertos: “concha tus muertos” es la ofensa más grave entre ellos.

Fotografías :

1) Familia Aristich-Marcovich al llegar a Chile en 1918.

2) Nicolás Aristich: tesorero y jefe de la juventud gitana, según él.

3) Los gitanos no se casan por el Civil ni por la Iglesia.

4) Lucrecia Aristich con sus nietas Maruzia y Lira.

5) Según los gitanos criollos, son los más pobres de América.

6) Desde pequeñas se les enseña a las gitanas que no deben mostrar las piernas en público.

7) Tuna o Carmen es muy querida por sus varias amigas chilenas.

8) Entre los gitanos la herencia la recibe el hijo menor.

(Publicado en la revista El Canelo Nº41, marzo 1993)

Agua potable rural:

Fuente de salud y organización

Por Cristian Sotomayor Demuth

Que las personas se asocien democráticamente para satisfacer necesidades comunes es valioso por sí mismo. Cuando el recurso que motiva la organización es el agua potable, la importancia del hecho aumenta, ya que el vital elemento -cada día más escaso por la desertificación, el derroche y la contaminación- es indispensable para la salud y el desarrollo económico-social de la gente. Si la autoadministración del agua potable se realiza en zonas rurales, la experiencia adquiere aún mayor relevancia, pues con ello se contribuye considerablemente al asentamiento de la población en el campo, que ya no se ve impulsada a emigrar a las ciudades en busca del bienestar.
Según datos del censo de 1982, la cobertura de agua potable alcanza al 34,3% de las localidades rurales concentradas del país (aquellas que cuentan con una población de entre 500 y 3.000 habitantes, con una densidad mínima de 15 Viv./km. de red).

Las asociaciones de agua potable rural (APR) se presentan en la actualidad bajo la forma de cooperativas y comités. Las primeras, ubicadas entre la IV y la VIII regiones, suman 137, con un total de 29.798 socios. Los comités se distribuyen por las 13 regiones, llegan a 613 y agrupan a 91.322 miembros. La mayoría de los socios de estas organizaciones son pequeños agricultores o trabajadores agrícolas de bajos ingresos. Por esta razón, el rol subsidiario del Estado se hace necesario: las personas que desean acceder al APR postulan ante las empresas de servicios sanitarios (filiales Corfo) de su región. Si reciben la aprobación, la empresa asiste a los beneficiados técnica y administrativamente, y se preocupa de la construcción de la infraestructura: pozos, bombas, estanques y redes. El financiamiento lo recibe la empresa desde el Ministerio de Hacienda, el cual, para 1993 destinará $ 4.141 millones para inversiones y $ 314 millones para gastos de proyectos APR.

El "cacho" rural

Hoy en día, los problemas para el desarrollo de asociaciones que pueden incrementar la cobertura de APR son múltiples. En primer lugar no existe un programa nacional de APR claramente definido, que asigne en forma racional las responsabilidades que los organismos públicos tienen en esta materia.
-Tal como están las cosas, están siendo perjudicadas las empresas de la Corfo -explica Gonzalo Frigerio, jefe de la Unidad APR de la Subgerencia de empresas de servicios sanitarios, de la Corporación de Fomento (Corfo)-. Lamentablemente, esto ha llegado a convertirse en el "cacho" rural. Como la infraestructura del APR se ha incorporado al patrimonio de las empresas, se produce un desajuste al no devengar ingresos por la explotación de estas instalaciones. Los usuarios sólo autofinancian la operación y la mantención menor. El asunto es que todo ese activo fijo de las empresas, que no renta, debería ser pasado a pérdida. Hasta ahora eso se ha evitado mediante "artimañas" contables. Pero la situación es explosiva a mediano plazo, ya que o se pasan a pérdidas o se paga el 35% en impuestos.
Otro problema, según Frigerio, es que lo que Hacienda le entrega a las empresas para los gastos de proyectos APR no cubre realmente todo lo que a ellas les cuestan otorgar esos servicios.
Corfo estima que lo más adecuado para solucionar esto es que se traspase la responsabilidad principal hacia los gobiernos regionales. De esta manera, las intendencias decidirían sobre los proyectos de inversiones y contratarían a las empresas Corfo como unidades de asistencia técnica.
-Para este efecto, ya se han realizado reuniones entre representantes de Corfo y los intendentes regionales. Sin embargo, el cambio no se podrá llevar a cabo mientras no se constituyan los nuevos consejos regionales (Ley 19.175). Creemos que el proceso finalizará sólo a fines de 1994. Mientras tanto, Corfo ya ha encargado estudios tarifarios para cada región, pues en cada una los requerimientos son distintos, según la disponibilidad de fuentes y cantidad de usuarios- afirma Frigerio.
Esto no es lo único que debe ser resuelto. Por ejemplo, existe un alto porcentaje de mercedes de agua y terrenos ocupados por las instalaciones en situación de propiedad legal irregular. También está pendiente regularizar el patrimonio de las cooperativas. En sus inicios (1964-1970) éstas aportaron el 20% y el Estado el 80%. Con el correr de los años, esa relación se fue revirtiendo, debido a las inversiones propias de las cooperativas. Pero legalmente nunca se ha reconocido ese cambio, lo que pone en peligro el desarrollo de esas organizaciones.
Un obstáculo para la expansión del sector APR es que hasta ahora el Estado ha condicionado la formación de las asociaciones a una determinada personalidad jurídica, coartando con ello la libertad de la gente para autoorganizarse. Entre 1964 y 1970 los créditos contratados al BID obligaban a formar cooperativas. A partir de 1977, producto de políticas gubernamentales anticooperativas, los préstamos se condicionaron a la formación de comités, 20% de los cuales han sido legalizados como organizaciones comunitarias de carácter territorial (Ley 18.893). Por esto, las cooperativas no han aumentado ni se han generado otras formaciones alternativas.
Desde que en 1977 comenzaron a formarse comités de APR, la iniciativa provenía de los organismos públicos. Bastaba con que las personas hicieran una lista de interesados o que dirigentes vecinales plantearan el asunto para que la empresa tomara cartas en él. La gente sólo esperaba.
Un interesante fenómeno se ha producido últimamente en la VI región. Contradiciendo la ley, que le entrega toda la responsabilidad a las empresas Corfo, la gente ha creado en forma autónoma Comités Pro APR. Estos grupos organizados trabajan para agilizar la aprobación del financiamiento de las obras y, además, se preparan con anticipación en lo relativo a técnicas de gestión democrática del sistema.

Reactivación del cooperativismo

Al igual que todo el resto del cooperativismo criollo, las del sector de APR sufrieron desde 1976 una fuerte discriminación por parte del Estado. No obstante, aunque su desarrollo se estancó notoriamente, el 79% logró sobrevivir e incluso aumentaron el número de socios desde 19 mil en 1973 a casi 30 mil en 1990.
Un ejemplo claro de autodesarrollo cooperativo es Los Maitenes Ltda., ubicada en la comuna de Limache, en la V Región. Esta cooperativa fue fundada el 8 de mayo de 1970 y en la actualidad entrega sus servicios a 800 socios (unas tres mil familias). De acuerdo a la administradora, Regina Peñailillo, la mayoría de los socios son parceleros agrícolas, pero también cuenta con otros más "pudientes", como empresas avícolas, centros vacacionales -como el de Sudamericana de Vapores- y parcelas particulares de agrado.
-Por ello mismo -explica-, nuestra cooperativa entrega amplios beneficios a sus asociados, entre otros, una cuota mortuoria y las tarifas más bajas de las cooperativas de la región.
La otra gracia de Los Maitenes es que otorga múltiples beneficios a la comunidad que habita en la zona. Cuenta con un amplio local que facilita para reuniones de uniones vecinales, clubes deportivos y centros de madres. Posee un policlínico que atiende en forma gratuita a los niños del sector, el cual contiene una sala de matronas que hace revisiones a mujeres embarazadas. Aporta una cuota mensual al liceo rural mixto de Los Maitenes y a la capilla de la localidad.
-Esta cooperativa se autofinancia y, además, obtiene excedentes que reinvierte en sí misma y en la comunidad. Tenemos camioneta y radios; hemos comprado una bomba por $ 1.500.000 y contamos con varios proyectos. Vamos a instalar un jardín infantil para 500 niños, ampliar la red de APR y construir una red de alcantarillado. Esto último forma parte de un proyecto presentado a Esval en 1987 y que ahora esperamos que aprobarán- relata Regina.
Con esto, Los Maitenes se convertiría en la primera cooperativa de servicios sanitarios del país (agua potable más alcantarillado).
Los Maitenes integra la Federación Nacional de Cooperativas de Servicios de Agua Potable, fundada en 1969, en receso desde 1973 y reactivada en 1989. Actualmente la federación cuenta con 23 cooperativas socias, de la quinta región y área metropolitana. Está afiliada, a su vez, a la Confecoop (Confederación General de Cooperativas de Chile).
María Angélica Bradanovic, gerenta de la Federación, explica las proyecciones del sector:
-Estamos esperando que una cooperativa de consumo italiana nos apruebe el proyecto para reactivar eficazmente la Federación. Queremos que sea una organización atractiva, que brinde buenos servicios, como un sistema computarizado de boletas, un equipo de bombas de agua y un staff de profesionales que brinden asistencia administrativa, técnica, legal y contable a los asociados. Creemos que con estos servicios podremos interesar al resto de las cooperativas existentes en el país y entusiasmar a los comités para que opten por transformarse en cooperativas.
La totalidad de las cooperativas de APR existentes en el país mantenía un saldo acumulado de reservas, al año 1990, de 75 millones 383 mil 778 pesos.

(Publicado en la revista el canelo Nº 41, marzo 1993, págs. 48 y 49)

lunes, noviembre 30, 1992

Gasfiteres y electricistas

Mujeres de herramientas tomar

Continuamente vemos por televisión que en el mundo entero, pero especialmente en los países industrializados del norte, las mujeres realizan actividades que antes estaban reservadas para los hombres. Ya casi no existen deportes que no practiquen las mujeres. Hay presidentas de naciones, primeras ministras, gerentas de importantes empresas, mujeres con charreteras y señoras ordenadas sacerdotes. No es raro ver obreras de la construcción, pilotos, choferes, mecánicos o en otras labores ejecutadas tradicionalmente por hombres. Esto muestra que las mujeres están potencialmente capacitadas para realizar cualquier oficio, profesión o actividad.
En Chile, aunque según las encuestas sólo un 28% de las damas prefiere actividades definidas como "masculinas", también se camina progresivamente hacia un mayor protagonismo de las mujeres.

Por Cristian Sotomayor Demuth

Sin embargo, en nuestro país aún existen obstáculos legales que, en todo caso, ya están en la mira de las organizaciones femeninas. Es el caso del artículo 15 del Código del Trabajo, que no permite a las mujeres trabajar en lugares peligrosos, como los que se llevan a cabo bajo tierra (basta con ver cuánto costó para que las mujeres pudieran entrar a una mina, aunque sólo sea de visita).
-Aunque el fundamento ideológico de la legislación vigente es evidentemente patriarcal, la discriminación hacia el trabajo femenino es más bien indirecta -señala Sandra González, presidenta nacional de Catemu (Centro de capacitación técnica de la mujer)-. Por ejemplo, el 100% de la responsabilidad del cuidado de los hijos se le entrega a la mujer. Se habla sólo de protección a la maternidad, lo cual exime a los varones de su responsabilidad paterna. Aunque el sujeto a proteger es el niño, es una causal de clara discriminación para que las mujeres accedan al trabajo fuera del hogar. Si en una empresa trabajan 20 mujeres, está obligada a instalar una sala cuna, lo que hace que el empresariado sea reacio a contratar mujeres.
Como primer paso para cambiar esta situación nada equitativa, Sandra González indica que existe una propuesta al Parlamento para cambiar la legislación laboral, en el sentido de que el permiso médico para atender las enfermedades de los hijos menores de un año pueda ser tomado tanto por la madre como por el padre.

Responsables y puntuales

Catemu es una organización creada por mujeres proferionales en 1986. Su tarea, según reza su presentación, es "brindar mayores oportunidades de capacitación laboral y reciclaje a las mujeres en áreas de mayor tecnología o tradicionalmente masculinas y para cargos de jefaturas o dirección".
Desde 1990 están desarrollando programas pilotos para capacitar mujeres en áreas no tradicionales, genéricamente hablando. A fines de ese mismo año se realizó un curso de mecánica; el 91, de gasfitería, y éste, de instalaciones eléctricas y mueblería modular. Hasta el momento se han capacitado unas 30 mujeres, de las cuales casi un 30% está hoy trabajando en lo que aprendieron. El resto, no ha podido aplicar su formación, básicamente por problemas de salud y debido a dificultades insolubles en aspectos como falta de vivienda, no tener con quién dejar cuidando a los niños o por no encontrar trabajo.
-Una cosa muy necesaria para avanzar gradualmente es que se vayan creando nuevas formas y estructuras para cuidar a los niños, ya que hay muchas mamás que son solas- acota Sandra González.
En cuanto al curso de gasfitería, tenía por objetivo el que las señoras ahorraran sus escasos recursos, manteniendo y reparando ellas mismas las instalaciones de sus casas. Pero, las mujeres se reunieron y por interés en contar con un ingreso propio formaron una microempresa de gasfitería, para la cual ya han conseguido un crédito con la ayuda de Catemu.
Por su parte, de las egresadas del curso de mecánica, una joven que estaba trabajando en un taller mecánico se desempeña ahora en el departamento de ventas, ya que los dueños estimaron que no era buena imagen que una mujer estuviera llena de grasa (¡!).
De las que terminaron el curso para instalaciones eléctricas, dos de ellas están haciendo su práctica en la empresa Ilumtec, en donde están bajo la responsabilidad de Pablo Bahamondes, jefe de producción. Junto a ellas trabajan 44 operarios hombres.
-El empresario generalmente teme que las mujeres se embaracen. No es el caso nuestro. Ellas trabajan bien, son más ordenadas que los varones, más limpias en su quehacer; son más responsables y puntuales. Se comprometen más que los hombres y tienen mayores habilidades manuales. Sin embargo, según Pablo, tienen algunas limitantes:
-Cuando es necesario trabajar horas extras y quedarse hasta tarde, no pueden porque de noche es peligroso que se vayan a sus casas. Además, por lo pesado de algunas cosas que hay en talleres, siempre requieren que la persona que la supervisa las tenga que ayudar a cargar o embalar.
La práctica, que dura tres meses, comenzó el 15 de septiembre de este año. Victoria Vásquez (20 años) labora en un grupo junto a dos hombres, a los cuales debe entregar las lámparas pre-armadas, para que ellos les hagan las terminaciones. Ella trabaja con taladros y destornilladores y, según el jefe de producción, tiene muchas posibilidades de seguir en la empresa, pues es rápida y "le pone mucho empeño".
Carolina Mellado (18 años) integra un equipo junto a cinco hombres. Realiza el armado manual de los "ballast".
-Es rico trabajar aquí, son todos simpáticos. Hay respeto mutuo y el trato es de igual a igual, aunque se cuida más el lenguaje.
Rubén, un joven que integra su equipo, añade:
-Da lo mismo que ella sea mujer, a las finales trabaja igual que uno. Aquí nos llevamos todos bien, porque o si no, no se saca la producción.
Esta actitud, de considerar a las mujeres aptas para cualquier oficio coincide con la nueva tendencia empresarial innovadora. Son empresarios que se atreven a experimentar con lo diferente.
-Hay empresarios que, luego de probar con mujeres, se dan cuenta que aumenta la productividad en la empresa, por lo que comienzan a privilegiar el trabajo con ellas- cuenta la presidenta de Catemu.
La profesional agrega que las reticencias que aún existen en el empresariado, son por temor a la competencia o porque pueden alterar los equipos de trabajo.
-Por esto, falta que los empresarios tomen conciencia; hay que sensibilizarlos a través de políticas generales.

Ampliar su mundo

De forma similar opinan los profesionales de Prodemu, Promoción y Desarrollo de la Mujer (cuya presidenta es Leonor Oyarzún de Aylwin), quienes también han desarrollado este año un proyecto piloto para capacitar a mujeres pobladoras en oficios domésticos no tradicionales. Los talleres se iniciaron en septiembre de este año en la sede Renca de Inacap y en Infocap.
En Inacap de Renca fue primera vez que se dio un curso exclusivamente para mujeres (gasfitería y electricidad básicas). Fueron 28 mujeres de la zona norte de la capital, seleccionadas entre organizaciones comunitarias y talleres laborales del sector.
Fue un curso muy participativo. Las mujeres hicieron muchas preguntas; fueron muy curiosas y exigentes con los profesores. Estos, al evaluarlas, dijeron que eran muy diestras, puesto que generalmente en los cursos con hombres, al 40% de ellos se les quiebran los fierros, mientras que en éste a ninguna mujer le pasó ese percanse.
La mayoría de las mujeres chilenas fueron educadas para las labores domésticas y el cuidado de los niños, dos actividades poco valoradas socialmente. En consecuencia, el mundo de esas mujeres se ve reducido a la casa, el vecindario y la TV. Pero los hijos crecen y se van, y es allí cuando a esas señoras les viene un gran vacío y frustración, por no haber realizado sus aptitudes personales.
-Siempre fui inquieta, me gusta saber de todo, pero nunca tuve la oportunidad de aprender las cosas que me interesaban. Tuve cinco hijos, pero ahora sólo vivo con mi última hija, de 12 años. No importa la edad para conocer lo interesante -dice la señora Inés Neira, de La Florida, mientras repara una plancha durante la última sesión del taller de reparaciones y mantención eléctrica organizado por Prodemu y ejecutado en Infocap. En este curso participaron 16 señoras de la zona sur de Santiago.
-El mayor valor de estos cursos es que amplía el horizonte de las mujeres; conocen cosas nuevas y se desarrollan como personas más íntegras. Con ello mejoran su relación familiar y potencian su entorno social- indica Gerardo Maldonado, jefe del Departamento de Capacitación y Desarrollo Productivo de Prodemu.
Claudia y Angélica, dos mujeres jóvenes de San Miguel, las que en el momento de ser entrevistadas arreglaban una instalación eléctrica, opinan que todos, independientemente de su sexo, deberían saber hacer de todo.
-Los hombres tienen que aprender a cocinar, a pegar botones y a lavar los platos- señala Claudia.
-Es lamentable que se clasifiquen tan rígidamente los trabajos, entre los que son de hombres y los que son para mujeres, ya que nunca se sabe si en algún caso uno de los dos va a faltar- acota Angélica.
Paulina Muñoz, trabajadora social de Prodemu, explica que el valor de estos cursos, más que estar en los indicadores de colocación o de aumento de ingresos, se encuentra en el crecimiento personal de las mujeres, la autoestima, al descubrir ellas mismas que son capaces de realizar la actividad que les interesa.
En tanto, Pedro Figueroa, coordinador de los cursos de Infocap (Universidad del Trabajador) dice a el canelo que en el taller de gasfitería se capacitaron diez señoras y que en los cursos que se dan en la noche hay mujeres en albañilería, carpintería metálica e instalaciones sanitarias.
-Son mujeres jóvenes, solteras y con hijos, que realizan un gran esfuerzo para estudiar aquí.
Por lo visto, junto con ampliar las oportunidades de empleos para las mujeres, es imprescindible que los hombres asuman en forma responsable su paternidad y compartan las labores domésticas.

(Publicado en la revista el canelo Nº39, noviembre de 1992, páginas 24 y 25)

viernes, julio 31, 1992

Microempresas

Las chicas entran en escena

Por Cristian Sotomayor

Poseen un taller de serigrafía en su casa. Trabajan juntos y tienen una pequeña hija. Venden sus impresos en un puesto callejero del barrio Bellavista, durante los recitales y las concentraciones, con lo que ganan les alcanza para vivir modestamente. Seguro que con esta descripción cualquiera adivina que se trata de artesanos. Claro, así es. Pero eso no es todo: ahora, además, hay quienes les han dicho que ellos son “microempresarios”. Hace un tiempo, la pareja en cuestión supo que varias organizaciones en Santiago ofrecían crédito a gente como ellos, y que no se trataba de usureros, sino de personas que trabajan en unos llamados “Programas para Microempresas”. Visitaron como cuatro y al final se decidieron por el que les pedía menos trámites e intereses más bajos. Ahí mismo se enteraron que podían acceder a otros beneficios a muy bajo costo, y se entusiasmaron con un curso para capacitarse en gestión empresarial.

Microempresa: una palabra que para muchos es todavía un misterio, pero que ya suena en boca de los economistas que aparecen en televisión. Algo especial debe tener ese término, pues se ha convertido en objeto de parte importante de los recursos que las agencias internacionales nos envían en este período de “transición a la democracia”.
Mas, ¿cuál es la nueva situación que se le presenta a esa joven pareja de artesanos para que ahora se les llame “microempresarios”? Parece ser que con esa “chapa” la sociedad les quiere hacer notar que ya no son más un sector ignorado, porque se ha descubierto que poseen “enormes reservas de productividad”. Por esto, “no serán más marginados de la institucionalidad de fomento económico del país”. Eso suena bien, pero, ¿es que existe realmente consenso en lo que se entiende por microempresa?¿A qué tipo de desarrollo se les quiere involucrar?
Programas de “Apoyo a Microempresas” aparecieron en nuestro país hace unos seis años, incorporados a algunas ONGs e incluidos tímidamente en planes del gobierno pasado. Pero el auge de ellos recién comenzó un par de años atrás, cuando el esfuerzo de los particulares se sumó a una política específica de fomento impulsada desde varios organismos públicos. Mideplan, Corfo, Sercotec, Sence, Fosis, Indap, Enami, Funcap, etc.
Lo cierto es que en relación al resto de los países latinoamericanos llevamos como 20 años de atraso en la aplicación de estas iniciativas. Colombia es considerado el líder en este tema, por lo que ha sido visita casi obligada para los profesionales que dirigen las organizaciones de fomento chilenas. Otras naciones que también tienen mucha experiencia –tanto por éxitos como por fracasos- son Paraguay, Bolivia, Perú y Brasil, los cuales también han brindado asesoría a sus pares de acá. Otra fuente de inspiración y de recursos ha provenido de Europa, en especial de Alemania, Italia y España, en donde la pequeña unidad económica está muy integrada a la cadena productiva.

“Caja negra”

Los encargados del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec) del gobierno, señalan que la microempresa “es como una caja negra, pues se sabe muy poco de ella”. Antes, siempre se hablaba de la pequeña empresa y del artesanado. Si tomamos las definiciones que nos dan las entidades que las apoyan, para todos una microempresa es una organización económica de hasta diez trabajadores, que labora con reducido capital y con tecnologías simples. A este significado se le pueden agregar otras características: que la(s) persona(s) propietaria(s) sea(n) también trabajador(es); que el volumen anual de ventas no supere unos pocos miles de UF. Hay quienes consideran como microempresas a aquellas unidades que poseen hasta cinco operarios; unos incluyen al trabajador independiente o por cuenta propia, mientras otros piensan que debe haber más de una persona. Algunos creen que una microempresa puede ser de cualquier rama de la actividad económica y, en cambio, otros opinan que sólo deben ser consideradas como tales las organizaciones que producen bienes o servicios, dejando fuera las de extracción (agricultura, pesca, minería…). Para ciertas instituciones es necesario que sus integrantes ya posean nociones y prácticas básicas de administración de empresas.
Tampoco existe total acuerdo para determinar cuántas son. Sercotec tiene la propuesta de efectuar un censo. Calcula que este sector absorbe el 25% de la fuerza de trabajo del país. El Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis) estima que ellas permiten generar sus ingresos a un tercio de la población. En datos del Ministerio de Planificación y Cooperación (Mideplan), el 40% de la fuerza de trabajo chilena está vinculada con la microempresa o con actividades independientes, lo que implica un universo de casi dos millones de personas. Para la Fundación Solidaria Trabajo para un Hermano (TPH), cerca de la mitad de la población está trabajando en organizaciones económicas llamadas microempresas. El Fosis cree que representan el 78% de las empresas existentes. Ellos mismos piensan que en Santiago su aporte al PGB es más del 10% del total. La Corporación de Promoción para la Pequeña Empresa (Propesa) asegura que constituyen el 15% de la economía nacional. Otros informes indican que en Chile habría unas 400 mil microempresas, de las cuales casi la mitad estaría ubicada en el área metropolitana.

¿Cómo son?

Los investigadores sociales concuerdan en señalar algunas características generales del sector. En primer lugar, es indudable la estrecha relación entre microempresas y el fenómeno de la economía informal o sumergida. De acuerdo a estimaciones del Banco del Desarrollo, sólo un 5% de las unidades –las más grandes- operarían con el IVA. Con respecto al origen de este “problema” de marginalidad, los expertos afirman que su origen se debe a que mientras la fuerza de trabajo se ha incrementado por efecto de mayores tasas de natalidad y menores de mortalidad infantil, paralelamente los modelos económicos vigentes ofrecen menos puestos de trabajo. Esto, debido a los cambios de estructura productiva y a la incorporación de tecnologías que reemplazan la labor humana. Ante ello, muchas personas buscaron su subsistencia en trabajos independientes o en pequeñas unidades económicas muy rudimentarias.
El sector al que hacemos referencia también tiene vinculación con el tema de la pobreza. Según la encuesta Casen, del universo de microempresas, cerca de 600 mil trabajadores se encuentran en ese estado, lo que, sumados a sus grupos familiares, corresponde a dos millones de personas. Sin duda, otro tema que se conecta con el “fenómeno” es el de la familia, pues los especialistas aseguran que en Chile las empresas familiares otorgan más del 60% de las fuentes de trabajo. A menudo estas unidades, comenta Rodrigo Calcagni, de TPH, incurren en dificultades porque manejan el negocio sin separarlo del presupuesto familiar. El mismo profesional menciona una característica distintiva de las microempresas: el capital, la gestión y el trabajo manual no están separados, sino que se integran en la(s) misma(s) persona(s). Ello, más la actividad creativa que se requiere y la posibilidad de entender el funcionamiento completo de la organización, hacen que el trabajo sea “mucho más rico”.
Robert Christen, de Propesa, cuenta a el canelo que, a la larga, se ha convertido en una opción preferida de vida.
-Puede ser que la causa haya venido por una recesión económica, pero una vez dentro del sector infomal, mucha gente no saldría de él aunque le ofrecieran de nuevo un trabajo formal.

“El sistema es rentable”

Hasta aquí, con las descripciones que hemos dado, no es posible aún entender por qué el actual “boom” por apoyar a la microempresa. ¿Y qué ha cambiado para que ahora las instituciones de la más variada ideología se preocupen de ella? Resumiendo, se plantea que este sector posee una gran potencialidad económica y social, con lo que trae múltiples beneficios integrarlo en la estrategia de desarrollo del país.
-En el mundo –afirma Jossie Escárate, de Sercal- es una ventaja ser pequeño. Debido a la evolución tecnológica y a la proximidad de la demanda ocurre que las empresas se subdividen. La gran empresa es lenta; en cambio los chicos poseen mayor flexibilidad, es decir, pueden adecuarse rápidamente a las cambiantes condiciones del mercado.
En expresiones de Sergio Molina –ministro de Mideplan-, esto permitiría una integración productiva, que “se lograría cuando los microempresarios produzcan para los más grandes siendo estos últimos quienes les diseñen los productos y controlen la calidad de éstos. Los pequeños empresarios entrarían en un proceso de normalización de su producción en términos de estabilidad y seguridad de ventas”.
Dado este marco, Rodrigo Calcagni expresa:
-Nos damos cuenta de que si ‘invertimos’ en este sector, es rentable; el desarrollo de las microempresas se convierte en un ‘negocio’: son capaces de aumentar sus ingresos, de generar empleos y de mejorar las condiciones de vida de las personas que viven en ellas.
En general, se piensa que el fomento a la microempresa es un camino para encarar la pobreza, aunque también se tiene claro que no es efectivo para enfrentar la pobreza extrema.
En palabras de Diego Vidal, de Credicoop, “el Fosis eso lo sabe. En niveles de indigencia es ilusorio que operen subsidios productivos. Ahí se requieren otros programas de gasto social: subsidios para alimentación, salud, educación, en fin”.
Efecto esperado de la integración del sector es también el aumento de la base empresarial del país, lo que ayudaría a desconcentrar la riqueza, eliminando distorsiones en el mercado. A esto se agrega que el fortalecimiento de las microempresas sería una oportunidad para el desarrollo de las comunas, provincias y regiones, favoreciendo la autonomía local y la descentralización. De hecho, algunas ONGs focalizan su trabajo fuera del Área Metropolitana. Tal es el caso de la Fundación Neumann, cuyos programas son aplicados íntegramente en la IV Región.
Lo que queda por saber es qué tipo de apoyo debe entregarse a las microempresas para que todas las potencialidades que hemos mencionado se actualicen. “La clave está –indica Diego Vidal- en poder crear tecnologías, mecanismos e instrumentos apropiados de apoyo al sector, tomando en cuenta sus particulares características”. Habría consenso en que lo que más necesita la microempresa es acceso al crédito en forma rápida y en condiciones adecuadas de montos, plazos e intereses.
No obstante, en opinión del Instituto de Cooperativas de Trabajo (ICT), “el crédito es muchas veces un nuevo problema. Éste debe ser consecuencia de mejoramientos en capacitación, comercialización y técnicas”. En una evaluación de impacto realizada por Propesa, se determinó que el valor agregado aportado por unidades apoyadas solamente con créditos aumentó un 43%, mientras que en las que recibieron crédito más asesoría técnica el incremento fue de un 70%. Junto con ello, éstas duplicaron el número de trabajadores y el valor real de los sueldos subió en un 16%. Algo que casi todos señalaron como importante es la asociatividad, en términos que ella permitiría a los microempresarios acceder a beneficios que no pueden obtener en forma individual.
Tanto el ICT como Sercal manifiestan que una debilidad que se presenta en el sector de microempresas es que hasta ahora ha existido una orientación predominante hacia el producto; es decir, gente que sabe hacer algo y por eso espera que se lo compren. En cambio, lo que se requiere actualmente es una orientación hacia el mercado, hacia el cliente.
Otra coincidencia importante es que este sector debe ser tratado sin paternalismo ni actitudes asistencialistas; que nada es gratis ni regalado.

Las diferentes intenciones

Entre los organismos de apoyo hay notables diferencias en lo que a énfasis y connotaciones se refiere, dependiendo de la intencionalidad que las impulse. Hemos clasificado tres tendencias, aun reconociendo que con ello se simplifican las cosas:
a) Énfasis en el crecimiento y la iniciativa individual. Sólo unos pocos poseen el talento, habilidades y aptitudes innatas del empresario, y a esos hay que ayudarlos para que aumenten la productividad y la riqueza. Se valora la competencia y el afán de lucro. La empresa se entiende como la propiedad privada, donde sólo uno o unos pocos deben decidir, en proporción a su aporte de capital. Se resalta el liderazgo y se habla de “capital humano”. Vínculo con grandes empresarios e identificación con corriente neoliberal.
b) “Crecimiento con equidad” es su slogan. Se ve en el sector de microempresas una fuerza de cambio democrático: ampliar la base empresarial significa que más personas participan en el manejo económico. Se estimula la organización del sector para que adquiera capacidad de negociación. Reconocimiento a todos los tipos de trabajo: asalariado, individual o asociado, como también a las distintas formas jurídicas de empresas (privadas, social o pública). Para cualquiera de esos tipos se incentiva el modo de “administración participativa” y se habla de “recursos humanos”. No obstante, ello responde más bien al desafío de la “modernización productiva”. Relación con pequeños y medianos empresarios y tendencias socialdemócratas y socialcristianas.
c) Se cuestiona el desarrollo basado en la exaltación de la competencia y del crecimiento como fin en sí mismo. Afirma la importancia de la ayuda mutua como factor de evolución. Se busca un desarrollo alternativo, cuyo objetivo sea la satisfacción de las necesidades humanas más que la producción ilimitada de bienes. Ven en la microempresa un germen de nuevas relaciones económicas. Se aprecia la solidaridad y autogestión. Hay valorización de lo pequeño y de la escala humana. Resaltan los factores comunitarios, la libertad y la autonomía. Hablan de la necesidad de democratizar el mercado y de enriquecer y hacer más integral el trabajo. Insisten en la centralidad del trabajo humano y optan por tecnologías que armonicen más al ser humano con la naturaleza. Que la capacidad de emprender y la creatividad son mucho más extendidas de lo que se cree, tal como lo demuestran los sectores populares. Inspiración ecologista, del socialismo libertario, de la teología de la liberación, del indigenismo, etc.

(Publicado en la revista el canelo Nº 35, julio de 1992, páginas 13, 14 y 15)